¿Carbón, nuclear o hidro?

 David Shields

Publicado: 25 de mayo:

Via: Diario Reforma.

 

Las autoridades energéticas del país dicen que promoverán la construcción de numerosas centrales de generación eléctrica con carbón, con energía nuclear, así como grandes hidroeléctricas. Sus planes tienen como objetivo cubrir el aumento en la demanda de electricidad atribuible al crecimiento económico y demográfico que se espera en las próximas dos o tres décadas.

Ya se escuchan voces de oposición a estos planes, mismas que plantean razones ambientales y de salud pública en el caso de las carboeléctricas, los riesgos asociados a fugas radiactivas y la disposición de desechos en el caso nuclear, e inundaciones y desplazamientos de poblaciones en el caso de las plantas hidráulicas.

Estos tres tipos de centrales también ofrecen oportunidades, entre ellas el depender menos del petróleo. El carbón es la opción de generación más económica, hay reservas de ese mineral sin explotar en el país y, por lo menos teóricamente –la tecnología aún está en una fase temprana de desarrollo–, se podría enterrar las emisiones de gases de efecto invernadero. La energía nuclear tiene cero emisiones de gases de efecto invernadero y el riesgo asociado a los precios del combustible uranio es bajo. Las hidroeléctricas pueden aportar positivamente al suministro de agua potable, al riego agrícola y al control de inundaciones, incluso al turismo.

Sin embargo, los tres tipos de centrales son impopulares, las preocupaciones sociales son genuinas y nadie las quiere en su patio trasero. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tiene opciones menos polémicas, como son las centrales de ciclo combinado a base de gas natural, pero existen dudas sobre la producción y el suministro suficiente de este combustible en el largo plazo.

Lo más deseable sería poder cubrir las necesidades futuras de energía eléctrica con fuentes como la energía eólica, la solar y la geotermia, pero se considera aún muy limitada la participación que estas fuentes renovables podrán alcanzar dentro del total del parque de generación, por motivos de costos, intermitencia, tecnología o potencial geológico.

Por otro lado, hay contradicciones en la política energética. La Secretaría de Energía (Sener) ha fijado metas ambiciosas para la producción petrolera, sin que parezca viable alcanzarlas, pero si se alcanzan, darían al traste con las metas oficiales de emisiones para combatir el cambio climático. La CFE cuenta con buenos análisis económicos sobre las ventajas y desventajas del gas natural, del carbón y del uranio, pero éstos no evalúan impactos ambientales ni otras externalidades. Hay preguntas que no tienen respuesta fácil, por ejemplo, ¿para la humanidad, cuál será más difícil de manejar: los desechos nucleares o los del petróleo?

No está claro qué tan elevado será el crecimiento de la demanda de electricidad. Hay quienes prevén que se elevará 2.5 veces de aquí al año 2050, pero también podría ser mucho menor. Por ahora, la CFE cuenta con un buen margen de reserva de capacidad disponible, lo cual brinda tiempo para evaluar y tomar las mejores decisiones.

A futuro, será esencial tener en cuenta a la opinión pública y buscar acuerdos con las comunidades. Si bien no podemos cerrarnos al crecimiento, las voces de inconformidad ya envían claramente la señal de que no se deben construir más centrales carbo-, nucleo- e hidroeléctricas que las que sean estrictamente indispensables.

Y sobre todo, hay evidencia de que las acciones de ahorro de energía y eficiencia energética en México evitaron, en los últimos 20 años, que se tuviera que construir cerca de 5,000 megawatts de nueva capacidad, es decir, el equivalente a cuatro centrales nucleares u ocho grandes hidroeléctricas. Sin duda, ahorro y eficiencia energética son la opción que merece la máxima prioridad.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: [email protected]

Publicado por en may 25, 2010 Imprimir ésta entrada Imprimir ésta entrada y archivado en Opiniones. Puede seguir los comentarios a esta nota a través de RSS 2.0. Puede dejar un comentario o un trackback a esta nota

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