Energía a debate, Noviembre-Diciembre 2010
La inversión, y no la gestión política, impulsa la industria.
A fines de septiembre, Petrobras logró colocar acciones por 70 mil millones de dólares, en lo que se considera como la mayor colocación bursátil de la historia mundial. El plan de capitalización otorgó a Petrobras los derechos exclusivos para desarrollar 5 mil millones de barriles de reservas de petróleo en el Presal, donde se estima existen más de 50 mil millones de barriles de crudo equivalente.
Los recursos recaudados ayudarán a financiar parte del plan de inversiones por 224 mil millones de dólares que Petrobras ejercerá durante el período 2010-2014, que apuntan a convertirlo en una gran potencia mundial en materia de hidrocarburos con incrementos en producción y reservas de petróleo y gas natural, consolidando un liderazgo interno y expandiéndose al mercado regional e internacional. De la mano de una empresa con liderazgo tecnológico, competitiva con el sector privado y manejada con gestión empresarial, en el lapso de una década Brasil pasará de ser un país importador neto de energía a un gran exportador de petróleo y gas natural.
Durante el evento Rio Oil and Gas 2010, los allí presentes aun no conocíamos los resultados del plan de capitalización de Petrobras, pero en el ambiente del evento, era posible respirar un inusitado optimismo sobre el desarrollo futuro de la industria. Tanto en las conferencias como en los stands de los expositores, se podía percibir una especie de “buen humor” con base en un alentador futuro.
La única preocupación de conferencistas y expositores parecía más bien centrarse en como conseguir todo el talento humano y tecnología necesarios para atender los retos exploratorios y de desarrollo que se avecinan. Las tareas en el Presal y en aguas ultraprofundas no son pan de todos los días. Se requiere mucha innovación humana, tecnológica y científica.
En Brasil, parece ser que han tomado al toro por las astas en este tema de acrecentar la capacitación para generar talento y desarrollo de tecnología, que es el motor de esta industria. No así la gestión meramente política, como muchos aún creen.
Mas allá de lo que ha forjado CENPES –el centro de investigación y desarrollo que busca satisfacer las necesidades tecnológicas futuras de Petrobras–, se vienen dando otros certeros impulsos: a) se ha destinado el 1% de las ganancias de las empresas para financiar centros de investigación y desarrollo tecnológico; b) se han firmado numerosos acuerdos de investigación con universidades estatales y privadas; c) las empresas privadas están creando diversos centros de investigación tecnológica para poder participar con los elevados requisitos de contenido local; d) la iniciativa de capacitación conocida como Prominp, etc.
En Perú, de no mediar cambios profundos en la política económica y de inversiones, se pronostican también enormes inversiones en exploración, explotación y desarrollo de infraestructura petrolera. La producción de petróleo, gas y líquidos asociados está en pleno ascenso, sobre todo en el norte del país, donde se están dando grandes inversiones. Así, muchas sorpresas pueden venir en los próximos dos a tres años.
Se implementará un programa exploratorio en un área selvática aledaña a Camisea, donde todo indica que un hallazgo reciente de gas natural y líquidos asociados traerá importantes inversiones en pozos de desarrollo y construcción de plantas de separación de líquidos.
Para evacuar el gas y líquidos de la selva a la costa, se requerirá la construcción del Gasoducto Andino del Sur y poliducto asociado, que incluyen además las concesiones para distribución de gas (uso eléctrico, industrial, vehicular, comercial y domiciliario) en ciudades importantes como Arequipa, Cuzco, Juliaca y otras. Finalmente está la consolidación de un polo industrial petroquímico integrado en la costa sur de Perú, que incluye petroquímica de clase mundial (etano, metanol, urea), electricidad y exportación de gas natural licuado, GNL.
Se estima que en el periodo 2011 a 2016 las inversiones en hidrocarburos en Perú llegarían a entre 15 mil y 20 mil millones de dólares. En Lima, se debate qué deberá hacer Perú para conseguir o desarrollar el talento humano que necesita para estos desafíos, así como los pasos para anclar tecnología en el país. Por desgracia, no podemos decir que Perú tiene los avances y los planes que está concretando Brasil. Solo le podríamos recomendar una mirada seria a los pasos que se dan en país de la samba para garantizar la sostenibilidad de una industria que siempre será tecnológica y de largo aliento.
La industria petrolera presenta muchos mejores resultados cuando centra sus esfuerzos en factores de inversión, de desarrollo de talento humano y aspectos tecnológicos. La gestión política no puede llegar a 7 mil metros bajo el nivel del mar, ni tampoco puede hacer viable gasoductos y oleoductos que crucen selvas con acaudalados rios ni elevadas montanas.
• Actual Socio Director de Gas Energy y DI International. Fue Secretario Ejecutivo de OLADE y Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.
Energía a Debate es una revista bimestral de análisis y opinión
de temas energéticos, editada por: Mundi Comunicaciones, S.A. de C.V.
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