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Gas natural para Centroamérica

Por razones económicas, la región debe mejorar su matriz energética.

ALVARO RÍOS ROCA *

Los combustibles fósiles seguirán dominando el espectro energético mundial hacia el 2050. Las energías alternativas renovables que se pretenden introducir ahora son caras y resultan como aspirina para el cáncer ante una creciente demanda de energía, principalmente de países en vías de desarrollo como China, India y Brasil. La tecnología ha hecho evidente que es posible producir económicamente ingentes recursos de shale gas en varias partes del planeta en un cambio de paradigma en la energía mundial.

El gas natural se ha desacoplado de los precios del petróleo, al parecer definitivamente, y está compitiendo para desplazar al mucho más sucio y económico carbón en la generación eléctrica. Así, se anti cipa que el gas pueda jugar un papel protagónico para generar más electricidad y mover vehículos eléctricos y/o híbridos. De la misma manera, flotas de vehículos en Estados Unidos comienzan a convertirse a gas natural (GNV). El abundante, mucho más limpio y eficiente gas natural, por lo expuesto será el energético preferido y de mayor crecimiento del siglo 21. Así lo han reconocido organismos internacionales y las principales compañías energéticas del mundo.

América Central y el Caribe son altamente dependiente de los derivados de los productos del petróleo, no sólo en el segmento transporte, sino también en el sector eléctrico, donde la generación con diesel oil y fuel oil sostiene un gran porcentaje de la matriz eléctrica en casi todos los países. En Honduras, por ejemplo, la generación térmica con diesel está cercana al 40% y en Nicaragua aproximadamente entre el 65 a 70% es con generación térmica de diesel y fuel oil. No escapan a esta dura realidad Panamá y El Salvador (40 a 45%) y Guatemala (35 a 40%).

Lo mismo ocurre con muchas islas del Caribe donde las matrices energéticas son preponderantemente basadas en productos derivados del petróleo, excepción hecha de Republica Dominicana, que ti ene una parte de su matriz en base a gas natural licuado (GNL), y de Cuba, que ti ene producción interna de gas.

La demanda eléctrica en América Central y el Caribe seguirá en crecimiento y se espera que las tasas se mantengan en promedio alrededor del 5%. Los precios promedio en Centro América en la Red de Transmisión Regional (RTR) en el 2007 estuvieron entre los 110 y 115 dólares por MW/hr. En el 2008, los precios durante las horas pico promedio en la región llegaron a los 500 dólares por MW/hr y en el pico de la noche a 800 dólares MW/hr.

Durante el 2009 y parte del 2010 hubo un alivio con respecto a los precios, pero a partir del 2011 los precios del petróleo y sus derivados no aflojan la banda de los 100 dólares por barril y los precios de generación en Centroamérica están nuevamente encima de los 100 dólares por MW/hr. Sin ninguna duda, los precios del petróleo y sus derivados continuarán afectando seriamente los costos de generación eléctrica y por ende el bienestar de sus ciudadanos, sin olvidar la contribución a la contaminación ambiental.

El precio del gas natural, tiempo atrás, acompañó al del petróleo y sus derivados. Con el desacople definitivo de precios, la situación es muy beneficiosa en materia de precios hacia el combustible gaseoso. En la primera mitad del 2011, los precios del petróleo en Estados Unidos han estado cotizando cerca de 100 dólares por barril, que en términos energéticos de gas es de 17 a 20 dólares por millón de BTUs. En esas mismas fechas, los precios para el gas natural en Estados Unidos cotizaban en promedio 4 dólares por millón de BTUs y en Europa alrededor de 7 a 9 dólares por millón de BTUs.

Argentina, Brasil y Chile ya han apostado por el GNL para reemplazar diesel y fuel oil y también para apoyar picos en la generación de energía eléctrica. En breve lo hará Uruguay, que tiene características energéticas similares a las de Centroamérica y el Caribe. Argentina, por ejemplo, está comprando cargamentos spot de GNL entre 8 a 10 dólares por millón de BTUs, es decir, a la mitad de lo que cuesta el petróleo y 65% menos que el diesel oil importado.

Centroamérica y el Caribe no pueden seguir disparándose a los pies y no apostar fuertemente al GNL. Centroamérica, en particular, no sólo debe aventurarse al GNL, sino también a mayor hidroelectricidad. El gas natural no sólo será útil para cambiar la matriz eléctrica, sino también para dar energía limpia y eficiente a las industrias, comercios, domicilios y vehículos.

Los organismos de financiamiento internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento (CAF), no deben perder de vista esta nueva gran realidad del gas natural a la hora de impulsar proyectos en esa región. Los gobiernos andan sonsacados con los problemas del día a día y alguien debe mirar el bosque y no las ramas por ellos.


* Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, ex presidente de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y socio director de Gas Energy y DI International.

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Publicado por layerlin en Jul 4, 2011 Imprimir ésta entrada Imprimir ésta entrada y archivado en Sin categoría. Puede seguir los comentarios a esta nota a través de RSS 2.0. Puede dejar un comentario o un trackback a esta nota

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