Productividad energética


Energía a debate, Septiembre-Octubre 2010


El reto es reducir la demanda de insumos energéticos, sin sacrificar la cantidad ni la calidad de los bienes y servicios producidos.

Gerardo Bazán Navarrete* y Gilberto Ortiz Muñiz**


En tiempos de incertidumbre en los precios de la energía, regulaciones ambientales y riesgos de seguridad energética, la política energética es un asunto de gran importancia, razón por la cual la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), apoyada por algunas instituciones académicas, organizó el foro Políticas Energéticas y Sustentabilidad, obteniendo conclusiones importantes que en esta ocasión mencionaremos:

Ninguna política energética puede ser adecuada sin un análisis y entendimiento de las oportunidades de disminución de la demanda de energía y cómo ésta se puede capturar y transformar en valor económico para incrementar la productividad energética.

En un buen número de estudios internacionales se habla de que es factible, con la tecnología de que se dispone actualmente y con una tasa de retorno del 10%, disminuir el crecimiento de la demanda mundial a la mitad en los próximos 15 años, sin sacrificar el crecimiento económico.

A nivel mundial, una de las mejores oportunidades para mejorar la productividad está en el sector residencial, el cual es el más grande consumidor de energía, representando aproximadamente el 25 % del consumo total.

En la Gráfica 1, podemos observar por sector las oportunidades para mejorar la productividad energética:

La generación y distribución de energía es un área de gran potencial y si se invierte en tecnologías más eficientes, se pueden disminuir las tasas de consumo hasta en un 55%.

Naturalmente que los países en vías de desarrollo pueden contribuir más a mejorar la productividad energética, ya que se empieza de una base más baja y crecen más que las economías de los países en desarrollo.

La eliminación de los subsidios en los combustibles para el transporte puede disminuir la demanda en cerca de 3 millones de barriles de petróleo por día. Por ejemplo en países árabes el consumo promedio por vehículo es el doble de lo que se tiene en países sin subsidios. En Irán, los subsidios representan cerca del 20% del PIB.

La productividad energética es el valor inverso de la intensidad energética, que nos permite realizar análisis de uso eficiente de energía muy interesantes.

El aumento de eficiencia debe entenderse como si fuera una fuente energética adicional. En el caso de México, si se analiza el Balance de Energía 2008 (Gráfica 2), que publica la Secretaría de Energía, vemos que solamente se aprovecha el 40% de la energía que se produce y de ésta, al transformarse y convertirse en energía útil, si se supone una eficiencia promedio del 30% (que es alta), solamente aprovechamos el 12%.

En el caso del petróleo, estos consumos coinciden, donde podemos observar que:

  • Para la obtención del crudo, la energía para sacar el petróleo y enviarlo a los centros recolectores el consumo de energía oscila entre un 2 y un 6% del valor de entrada.
  • Para el bombeo de los centros recolectores a las refinerías entre un 2 y un 4%
  • La energía consumida en los procesos de refinación entre un 10 y un 15%
  • La energía para el transporte de los centros de refinación a las terminales de almacenamiento se consume entre un 1-5%

La relación entre consumo final y producción de otras fuentes nos proporciona un valor correspondiente al 40%

En el Balance de Energía del 2008 de la SENER, el diagrama 3 de la página 60 proporciona al final un diagrama de bloques de entrada y salida de energía, cuyos valores son:

¿Qué es la productividad energética?

La productividad energética mide la salida y la calidad de los bienes y servicios generados con un conjunto dado de insumos. Se mide la productividad en términos de la razón del valor agregado entre el valor de los insumos energéticos. Esto significa que es el inverso de la intensidad energética que se define como la cantidad de energía necesaria para generar un peso de producto interno bruto. Este concepto nos permite tener una visión más amplia para entender la relación entre demanda de energía y crecimiento económico.

La forma de mejorar la productividad energética puede realizarse mediante la reducción de los insumos energéticos requeridos para producir un mismo nivel de servicios e incrementando la cantidad o calidad de los bienes y servicios.

De acuerdo a la Gráfica 3, cada uno de estos componentes puede cambiar durante un periodo de tiempo. El nivel de servicios energéticos puede ser proporcionado con menores insumos, si usamos equipos menos intensivos, por ejemplo, aparatos usados en casa más pequeños. Si la eficiencia técnica mejora –por ejemplo, el caso de un vehículo que dé mas kilómetros por litro o si la mezcla de combustible cambia del uso de leña a electricidad–, la productividad energética es una herramienta de política energética que nos ayuda para dar lineamientos relativos a la disminución de la demanda y para el análisis de eficiencia energética en que la actual administración ha puesto gran énfasis.

Descomposicion de la productividad

La productividad energética depende fundamentalmente de cuatro factores que son: (1) nivel de ingresos, (2) política energética, (3) oferta energética, y (4) costos de capital.

Si observamos estos indicadores a nivel mundial, empleando para ello información del Banco Mundial, observamos que Japón tiene la más alta productividad, tres veces mejor que el promedio mundial y que el Medio Oriente tiene el índice más bajo debido a los altos subsidios que tiene. Los subsidios son un problema preocupante a nivel mundial, ya que en el año 2008 los subsidios a los combustibles fósiles en el mundo llegaron a la cifra de 557 mil millones de dólares, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE, 2010). Si estos subsidios fueran eliminados en 2020, daría lugar a una reducción de la demanda de energía primaria a nivel mundial del 5,8% y una caída en las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía del 6,9%, en comparación con una línea de base en la que permanecen sin cambios las tasas de subvención.

Conclusiones

• En virtud de que los subsidios en la energía juegan un papel relevante en la productividad, es necesario hacer un análisis adecuado en este renglón, recomendándose a las empresas energéticas en México que tengan un programa de reducción de costos e incremento de la productividad con metas perfectamente medibles.

• De acuerdo a los trabajos internacionales sobre escenarios, el crecimiento de la demanda se puede reducir a valores de 1% anual usando la energía en forma más productiva que equivale a que en el año 2020 la demanda proyectada se reduzca entre el 20% y 24%, usando tecnologías actuales y suponiendo una rentabilidad mínima del 10% en los proyectos.

• Con los mismos análisis se tiene la oportunidad de abatir gases de efecto invernadero (GEI), logrando al 2020 concentraciones entre 450 y 550 partes por millón, que es el adecuado para que la temperatura media del planeta se incremente menos de 2 grados centígrados que sugieren los expertos.

• La Secretaría de Energía, en el discurso inaugural del evento que organizó la Cámara Nacional de la Industria de Manufacturas Eléctricas (Caname), mencionó que, de acuerdo con estimaciones de la AIE, la eficiencia energética contribuirá a disminuir en un 43% las emisiones de GEI.

• Quedan manifiestas las ventajas de la productividad energética y el potencial económico que se puede lograr en México por esta vía. Es una oportunidad importante para aumentar nuestros recursos primarios de energía, al hacer un uso más eficiente de nuestros recursos, razón por la cual el gobierno federal está dando una alta prioridad a este tema.


Energía a Debate es una revista bimestral de análisis y opinión
de temas energéticos, editada por: Mundi Comunicaciones, S.A. de C.V.

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