Shale gas en América Latina

Si se aprovechan las experiencias obtenidas en Estados Unidos, es factible que América Latina pueda saltarse gran parte de la curva de aprendizaje en su exportación.

Jeremy M. Martin* y Vanessa Orco**

De la noche a la mañana, el shale gas (o gas de esquisto) ha cambiado el panorama energético en los Estados Unidos. La revolución del shale gas ha dado un giro radical a los pronósticos sobre energía, alteró el perfil energético de los Estados Unidos y ha dado pie a la pregunta de si los Estados Unidos son un importador o exportador de gas natural. ¿Será posible que el shale gas tenga el mismo impacto en América Latina?

La respuesta simple es sí, pero…

Para lograr entender lo que el shale gas puede llegar a significar para América Latina, tenemos que comprender lo que ha ocurrido en los Estados Unidos. A través de la última década, el shale gas se ha convertido en una fuente importante de gas natural en los Estados Unidos y su producción se ha incrementado hasta representar 23 por ciento de la producción total de gas seco. La tendencia indica que la producción de shale gas se va a quintu-plicar entre 2007 y 2035.

El exitoso auge del shale gas en Estados Unidos ha inspirado a muchos en la industria a tratar de replicar el fenómeno alrededor del mundo. Y con razón: el shale gas es mucho más abundante que las fuentes convencionales de gas. Además, ahora se considera que muchas naciones pequeñas, que antes tenían una escasa dotación de hidrocarburos, pueden poseer un gran potencial.

Ese potencial de América Latina para el gas no convencional ha sido documentado en los últimos meses en un informe de la U.S. Energy Information Administration (EIA). De acuerdo con el análisis, en América Latina, Argentina tiene el mayor potencial de gas de esquisto, seguido por México y Brasil. Ver Figura 1.

Argentina ha concentrado el mayor interés en la explotación del shale gas en la región. Varios yacimientos de shale gas han sido descubiertos, creando un gran entusiasmo. En diciembre del año pasado, la firma argentina YPF anunció un descubrimiento masivo de shale gas que, según informó, podrá garantizar el abastecimiento de gas del país por muchas décadas.

Las expectativas para el shale gas en Argentina son trascendentales, ya que en los últimos años, la nación ha estado al borde de una crisis energética, en gran parte debido a los controles de precios oficiales y la política interna que convirtieron al país en importador de gas natural y desincentivaron a las empresas de realizar inversiones importantes. Noticias recientes en cuanto a las inversiones y al interés por parte de las compañías petroleras internacionales indican que el shale gas puede estar revirtiendo esa tendencia.

México también figura de forma destacada en la discusión del potencial del shale gas en la región, ya que cuenta con el segundo mayor potencial de América Latina. A pesar de ello, ha hecho poco para desarrollar los yacimientos existentes, debido en gran parte al enfoque de Pemex, la petrolera nacional, que privilegia el desarrollo de los depósitos de petróleo crudo. Pemex terminó su primer pozo de shale gas hace apenas unos meses. Sin embargo, el Secretario de Energía mexicano, José Antonio Meade, señaló recientemente que la exploración y el desarrollo de los campos están en la agenda energética del país.

De acuerdo con el informe de la EIA, Brasil también posee un gran potencial de shale gas, localizado principalmente en la región sureste del país. Sin embargo, parece que el éxito de Brasil en el desarrollo de petróleo costa fuera, reservas de gas y etanol ha relegado al shale gas a una menor prioridad.

Quizás uno de los aspectos más interesantes en la discusión del potencial del shale gas en América Latina, es la presencia de recursos potenciales hallados en Chile, Paraguay y Uruguay, convirtiendo a estos países en nuevos participantes en la discusión del potencial de hidrocarburos de la región y del panorama energético.

Sin embargo, como el interés por el shale gas se extiende por el hemisferio, es importante comprender algunos de los posibles obstáculos y retos.

La tecnología es uno de los elementos claves para el desarrollo del shale gas en América Latina. El acceso a la tecnología y a los conocimientos necesarios para extraer el gas de una manera efectiva en costos es una necesidad crítica para la región. Algunos expertos han señalado que, como la revolución del shale gas es un fenómeno tan nuevo y tan significativo para la región, es posible que América Latina pueda saltarse gran parte de la curva de aprendizaje.

También existen preguntas económicas y comerciales entorno al shale gas en América Latina. La mayor preocupación es que el éxito de los Estados Unidos ha disminuido los precios del gas natural, debilitando el mercado para el gas natural en el resto del hemisferio. En algunos casos, como el de México, las fuerzas del mercado, que están deprimiendo los precios del gas natural, pueden llevar a que sea más barato importar gas natural en lugar de desarrollar sus recursos propios.

Pero quizás el impedimento más relevante para el desarrollo del shale gas en América Latina sea el mismo factor ambiental que está impactando el mercado estadounidense. Los críticos argumentan que los métodos utilizados para extraer gas natural del esquisto, específicamente la fractura hidráulica, o “fracking,” son nocivos y contaminan los mantos freáticos cercanos. Además, los opositores a su explotación argumentan que el desarrollo del shale gas requiere grandes cantidades de agua, y aún no se ha desarrollado un método efectivo de deshacerse de las aguas de desecho.

El futuro del shale gas en América Latina es brillante, pero existen obstáculos clave que deben ser superados. El formidable potencial indica que hay enormes posibilidades de desarrollo de esta industria. Al mismo tiempo, la explotación del shale gas y el desarrollo de la industria correspondiente podrían resultar más lentos de lo previsto o esperado – y sin duda muy costosos.


*Director del Programa de Energía en el Instituto de las Américas en la Universidad de California, San Diego. El Instituto es una organización sin fines de lucro, enfocada en el desarrollo económico del hemisferio oeste ([email protected]).
**Practicante en el Instituto de las Américas y una candidata de Masters en la Frank Batten School of Leadership and Public Policy en la Universidad de Virgina.

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