México, como el mundo en general, se muestra reacio a cambiar su modelo energético hacia la eficiencia y la sustentabilidad. En el plano global, se disipan las esperanzas de que haya resultados relevantes y acuerdos vinculantes en la COP-16 que en este fin de año se lleva a cabo en Cancún, México, por la falta de voluntad y de visión de futuro en la comunidad internacional.
La industria energética de México, como el país mismo, vive tiempos complicados. Tanto Petróleos Mexicanos (Pemex) como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se encuentran inmersos en una problemática amplia, propia, que les dificulta mantenerse como líderes –compañías de vanguardia– en la industria mundial.
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Ángel de la Vega Navarro
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Sergio Benito Osorio
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• Planificación tecnológica /
Alvaro Alfonzo
• OTC: en busca de la excelencia /
Luis Vielma Lobo
• La energía en las megaciudades
/ Gerardo Bazán Navarrete Y Gilberto Ortíz Muñiz
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¿Cuál debe ser el camino energético para México? De repente, las opciones parecen ser menos claras y más difíciles que antes. Al sombrío panorama de nuestra industria petrolera, con la caída de Cantarell, el Chicontepec que no despega y la nueva refinería que no se construye, ahora se agrega, en el panorama externo, la catástrofe del derrame en el Golfo de México.
En México, cuando tenemos un problema, lo queremos resolver con leyes, pero las hacemos mal y luego no queremos cumplirlas, dice el economista Macario Schettino. Lo escribió en un artículo sobre el registro de teléfonos celulares, pero igual lo pudo haber escrito en referencia a la comida chatarra, a los centros nocturnos, a la problemática ambiental o al petróleo. En el caso de la Reforma Energética, se expidieron siete decretos de ley, numerosos reglamentos y lineamientos, programas y estrategias y, sin embargo, no está claro que hayamos avanzado sensiblemente hacia una mejor industria energética.
A más de un año de la promulgación de la Reforma Energética, se percibe que ésta sigue incompleta, ya sea por la lentitud en su implementación o porque faltan aún reformas que puedan mejorar y fortalecer este sector importante de la economía nacional.
Hasta ahora, se ha implementado la parte burocrática –la creación de leyes, reglamentos, lineamientos, consejos, comités, programas, estrategias–, pero hace falta traducir esa parte en acciones operativas y en resultados. En el tema