Esta semana los medios de comunicación dieron cuenta de dos fallos del Poder Judicial que “le dan palo” el gobierno anterior, ambos tienen que ver con energía limpia y el engaño sexenal.
El primero, una intentona perversa de parte de los comisionados de la CRE del sexenio pasado, que pretendieron burlar la ley al querer reconocer la energía generada por las turbinas de vapor de las centrales de ciclo combinado como energía libre de combustibles y, por lo tanto, energía limpia. Como si el calor que generaba el vapor no fuera originado por la quema de gas usado para generar energía.
El engaño era obvio y muchos lo advertimos en su momento. La perversidad buscaba fingir que México cumplía las metas de energía limpia mediante proyectos de gas, los únicos que impulsó Bartlett y que permitió hacer jugosos negocios mediante adjudicaciones directas.
El segundo fallo es, más que contra un acto, contra una omisión. Resulta más que obvio que el gobierno pasado hizo todo lo que pudo para frenar la transición energética, cuando su misión era impulsarla.
El Poder Judicial reconoce esto y ordena al gobierno tomar las medidas necesarias para cumplir con sus obligaciones. Y aquí surge una interrogante.
Sería ingrato no reconocer que este gobierno ha corregido el rumbo, al menos en materia de energía, e impulsa con fuerza la Transición Energética que la administración federal anterior bloqueó.
«Sería ingrato no reconocer que este gobierno ha corregido el rumbo, al menos en materia de energía, e impulsa la Transición Energética».
A pesar de las limitaciones (reforma judicial, incertidumbre jurídica, abandono del sector eléctrico desde el Estado, limitaciones financieras y de capacidades de las empresas del Estado) han ido colocando proyectos nuevos e intentando convencer con algunos modelos.
Tal vez sea lo maltrecho de la herencia, pero SENER decidió adoptar las obligaciones de energía limpia del sexenio pasado que, aunque con seis años de retraso, el propio abandono anterior hace complicado cumplir. Sin embargo, la meta para 2030 era de 45 % de energía limpia, 10 por ciento más que la meta establecida.
Una meta así duplicaría la cantidad de capacidad de generación de energía limpia que se requiere instalar. Si bien con mecanismos adecuados no habría problema en duplicar la inversión privada (tampoco es que sea fácil, dadas las condiciones anteriormente mencionadas), esta meta obligaría a una inversión cuantiosa y mayor, sobre todo en lo que a redes eléctricas se refiere.
Y aquí es donde surge el planteamiento más importante: el Poder Judicial ordenó al Estado presentar los mecanismos de cumplimiento de energía limpia, pero en lo que se refiere al sexenio pasado. La lógica es que eso empuje a SENER a actualizar sus metas e ir por un agresivo 45 % de energía limpia. Pero ponerlo como objetivo no solo significa un acto político, sino actualizar todo el plan de desarrollo del sector eléctrico, obliga a inversiones importantes, a duplicar la inversión privada, pero también estatal.
¿Será posible esto?
*/ Doctor en Ciencias por la UNAM con estudios en materia de Derecho Ambiental, Impacto Ambiental y Cambio Climático. Es vocero de la Plataforma México Clima y Energía, socio de la firma de consultoría Perceptia21 Energía y miembro fundador del colectivo #WeTweetEnergy. Ha colaborado como asesor en el Senado de la República y fue coordinador de la Fundación Liberal para el Desarrollo Sustentable. También director ejecutivo de la Asociación Nacional de Energía Solar y ha colaborado con gobiernos municipales, estatales y el sector privado en planeación estratégica y de proyectos. Fue galardonado como campeón de la industria solar en el año 2019 dentro del Mexico International Renewable Congress por sus aportaciones al sector.
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