En su paso por la Transición Energética que atraviesa México es un error agrupar bajo el mismo concepto de “intermitencia” a todas las energías renovables, principalmente la eólica y la solar fotovoltaica, ya que cada una presenta diferencias críticas que definen su valor para el sistema eléctrico nacional.
Un estudio reciente de la empresa Vestas reconoce que el sistema eléctrico mexicano atraviesa por una transformación impulsada por el crecimiento de estas energías y la necesidad de fortalecer la seguridad energética, además de subrayar la relevancia que está adquiriendo el almacenamiento mediante baterías.
Al respecto, el estudio “No toda la intermitencia es igual: el valor sistémico de la energía eólica en la planeación y operación del Sistema Eléctrico Mexicano” indica que el proceso de Transición implica nuevos desafíos operativos, especialmente durante las horas de demanda punta, concentradas al final de la tarde y al inicio de la noche. En este contexto, considera que entender cuándo y cómo cada tecnología aporta energía al sistema es tan importante como ampliar la capacidad instalada.
Respecto a la energía generada a partir del viento, el estudio destaca que, durante el día, mantiene su presencia y aumenta un 17 por ciento en promedio entre las 15:00 y las 19:00 horas, coincidiendo con los periodos de mayor consumo.
Del lado de la solar fotovoltaica, revela que se concentra al mediodía y disminuye rápidamente al atardecer, dejando de aportar justo en las horas de mayor demanda.
“Al aportar energía cuando el sistema más la necesita, la eólica fortalece la confiabilidad del suministro y contribuye a un sistema más resiliente para acompañar la transición energética sin comprometer la soberanía energética”, dice el informe.
Especifica que la generación eólica presenta variabilidad estacional, con periodos de mayor producción asociados a condiciones de viento más favorables. Como ejemplo, expone que en el período de febrero de 2025 a febrero de 2026, el menor nivel de producción se registró en septiembre de 2025, con generación total de 1.063 gigawatts por hora (GWh), mientras que el pico ocurrió en el mes de julio de 2025, con 2.178 GWh.
Generación horaria de eólica y solar
(GWh, feb/25 a feb/26)

(Fuente: Vestas)
Capacidad instalada eólica y solar
De acuerdo con el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (CONAHCYT), las regiones con mayor presencia de centrales eoloeléctricas en México se encuentran en los estados de Oaxaca, el Bajío y Tamaulipas.
Asimismo, datos de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) indican que actualmente se encuentran en operación unos 76 parques de generación que suman 8 mil 123 megawatts (MW) de capacidad instalada, cifra que representa aproximadamente 8 por ciento del total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La enegía solar fotovoltaica, por su parte, está concentrada en el Centro del territorio del país y en la región Noroeste. Al momento, la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex) reconoce 102 parques de generación a gran escala con una capacidad instalada conjunta de 8 mil 168 MW, sin considerar la capacidad menor a los 0.7 MW, conocida como generación distribuida.
Complementariedad
El informe no sobrepone una tecnología por sobre otras; por el contrario, considera que es más apropiado combinarlas de acuerdo con su perfil.
“La gestión eficiente de la intermitencia no depende de eliminarla, sino de combinar tecnologías con perfiles de generación complementarios”, plantea.
Al respecto, agrega que en el contexto actual de la Transición, las energías renovables variables se han consolidado como las tecnologías más competitivas en costo y con mayor velocidad de despliegue, posicionándose como la principal vía para incorporar nueva capacidad en el corto plazo.
Por ello, se pronuncia por una nueva dinámica en la planificación del sistema al asegurar que la expansión ya no depende únicamente de tecnologías despachables –como la térmica, a carbón o la hidráulica–, sino de fuentes con perfiles de generación distintos, cuya integración exige una coordinación más precisa con las capacidades existentes.
“Como resultado, la contribución de cada tecnología depende cada vez más de cuándo y cómo entrega energía al sistema”, añade.
Almacenamiento como habilitador de flexibilidad
Por último, el informe de Vestas subraya en el papel del almacenamiento de energía mediante baterías para aprovechar el potencial de las energías renovables variables y mantener la confiabilidad operativa del sistema.
“La reciente regulación de los Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) representa un hito para el mercado mexicano al reconocer formalmente al almacenamiento como una actividad del sector eléctrico definir distintas modalidades de participación y habilitar mecanismos para su integración al sistema eléctrico”, manifiesta el documento.
No obstante, también advierte que por el momento los costos de la tecnología de almacenamiento por baterías si bien han disminuido significativamente en los últimos años, continúan presentando un costo nivelado de energía (LCOE, en inglés) superior al de otras tecnologías renovables.

(Fuente: Vestas)
“Construir un sistema eléctrico más resiliente, competitivo y seguro requerirá reconocer el valor sistémico de cada tecnología más allá de los megavatios instalados. La expansión eficiente del sistema dependerá de una equilibrada de recursos que aporte energía asequible, combinación flexibilidad operativa seguridad de suministro”, concluye el informe.
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