En semanas recientes, el Foro Económico Mundial (WEF) ha propuesto que la transición energética industrial es una prioridad global ineludible: sectores intensivos en energía como el acero, el cemento, los químicos y el transporte pesado concentran cerca del 40 % de las emisiones industriales globales y son críticos para la competitividad económica. En este sentido, el WEF identifica cinco áreas clave: señales claras de demanda de productos bajos en carbono, infraestructura habilitante, acceso a financiamiento, equilibrio entre tecnologías maduras y emergentes, y consistencia regulatoria internacional.
En el caso de México, estas recomendaciones no son meras sugerencias: constituyen insumos estratégicos para traducir en acciones concretas los objetivos de la Ley de Planeación y Transición Energética (LPTE, 2025), la cual establece obligaciones de planeación vinculante, promoción de energías limpias, eficiencia energética y reducción de emisiones en todos los sectores productivos, incluida la industria.
El WEF subraya que, sin señales de mercado definidas, los proyectos de bajo carbono no se concretan. Por su parte, la LPTE faculta a la Secretaría de Energía para diseñar políticas que generen certeza y visibilidad de mercado, incluyendo incentivos regulatorios y certificación de productos con baja huella de carbono. Nuestro país podría implementar contratos de carbono y acuerdos de compra a largo plazo para sectores estratégicos, de tal manera que las inversiones en hidrógeno, electrificación de procesos y captura de carbono cuenten con respaldo legal y económico suficiente para escalar. Este enfoque asegura coherencia entre regulación y práctica industrial, al tiempo que proporciona un marco confiable para la inversión.
El éxito de la transición también depende de infraestructura energética y logística moderna. México aún enfrenta limitaciones en transmisión eléctrica, transporte de combustibles limpios y almacenamiento de energía. La LPTE prevé la planeación estratégica de infraestructura para cumplir objetivos de eficiencia y bajas emisiones. La creación de corredores industriales verdes y hubs logísticos con prioridad para energías renovables podría traducir esta planeación en resultados tangibles y medibles, al asegurar que la transición no dependa únicamente de incentivos financieros, sino también de infraestructura física que habilite la producción industrial baja en carbono.
La reciente Ley General de Economía Circular, aprobada en diciembre de 2025, introduce de manera expresa la Responsabilidad Extendida del Productor, obligando a fabricantes e importadores a hacerse cargo del ciclo de vida de sus productos mediante esquemas de reutilización, reparación, reciclaje o compensación ambiental. El nuevo marco establece planes de cumplimiento ante la autoridad ambiental, criterios de jerarquización en la gestión de materiales, auditorías voluntarias y la creación de incentivos y distintivos oficiales, incluyendo preferencia en compras públicas. Con ello, la legislación busca transformar el modelo productivo, reducir residuos desde el diseño industrial y alinear a la industria mexicana con prácticas internacionales de sostenibilidad bajo un esquema regulatorio gradual y sectorial.
Este enfoque regulatorio sobre materiales y procesos productivos no sustituye la política energética, sino que la complementa: mientras la economía circular redefine cómo se produce, la transición energética determina con qué energía se produce.
En paralelo, la transición industrial requiere capital intensivo. La LPTE establece lineamientos para canalizar recursos hacia tecnologías limpias y eficiencia energética, pero es necesario un marco financiero sectorial más sólido. Se podrían implementar fondos de transición industrial al combinar recursos públicos y privados con garantías legales que reduzcan el riesgo de inversión y permitan escalar proyectos estratégicos sin comprometer la viabilidad económica de las organizaciones privadas: esto garantiza que la industria cumpla objetivos de reducción de emisiones sin afectar su competitividad.
Asimismo, la LPTE reconoce la necesidad de impulsar simultáneamente eficiencia energética, electrificación de procesos y reciclaje industrial junto con tecnologías emergentes, tales como hidrógeno verde y combustibles sostenibles. La estrategia regulatoria debe priorizar reducciones inmediatas de emisiones mientras se desarrollan tecnologías disruptivas, al evitar vacíos normativos que retrasen la descarbonización de sectores estratégicos. Este equilibrio asegura que México aproveche soluciones disponibles mientras prepara el terreno para la innovación en el mediano y largo plazo.
No obstante, el WEF también hace una seria advertencia sobre la fragmentación regulatoria global, la cual dificulta la inversión y el comercio. México puede aprovechar su marco regulatorio actual para armonizar estándares de medición, reporte y certificación de emisiones, agilizando la competitividad de productos industriales de bajo carbono en mercados internacionales. La certeza jurídica y la claridad normativa son decisivas para atraer inversión extranjera y garantizar que la transición energética industrial sea profunda y sostenible.
Nuestro país cuenta con un marco legal más sólido y con referencias internacionales útiles para liderar con éxito una transición energética próspera. Ahora es imperativo traducir la ley en acciones concretas: establecer contratos de compra de largo plazo; certificar productos bajos en carbono; desarrollar infraestructura habilitadora; garantizar financiamiento sectorial estratégico; y armonizar estándares regulatorios para todos los sectores productivos.
“Nuestro país cuenta con un marco legal más sólido y con referencias internacionales útiles para liderar con éxito una transición energética próspera”.
Solo con esta combinación coordinada, la industria mexicana podrá reducir sus emisiones, fortalecer su competitividad y consolidarse como líder regional en innovación energética. Estas acciones no son opcionales: son una obligación legal, un imperativo económico y una oportunidad histórica.
Fuentes:
Foro Económico Mundial (WEF, 2025): Cinco formas de impulsar la transición energética industrial:
https://es.weforum.org/stories/2025/12/cinco-formas-de-impulsar-la-transicion-energetica-industrial/?utm_source=x_esp&utm_medium=social
Ley de Planeación y Transición Energética (LPTE, 2025):
https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LPTE.pdf
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