El proyecto Trion, el único esquema de asociación estratégica (farm-out) de Petróleos Mexicanos (Pemex) que sobrevive de las rondas petroleras de la administración anterior, alcanzó un progreso del 56% al cierre del primer trimestre de 2026.
Según el reporte operativo de Woodside Energy, socio operador del yacimiento, el desarrollo se mantiene en tiempo y presupuesto, consolidándose como la gran apuesta para frenar la declinación de la producción nacional de hidrocarburos.
Ubicado en el Cinturón Plegado Perdido, a unos 180 kilómetros de las costas de Tamaulipas, Trion representa el desafío técnico más ambicioso en la historia energética del país.
Situado a una profundidad de 2,500 metros, el campo requiere capacidades tecnológicas de aguas ultraprofundas que la empresa del Estado busca capitalizar a través de esta alianza con la firma australiana.
Avances clave en infraestructura y perforación
Woodside Energy informó el inicio formal de la campaña de perforación de 24 pozos submarinos en marzo, además de concluir la fabricación estructural del casco de la Unidad de Producción Flotante (FPU).
Uno de los logros más relevantes fue el exitoso izaje e instalación de dos módulos de cubierta (topsides) de 6,000 toneladas métricas cada uno sobre la plataforma.
Estas maniobras de alta precisión son fundamentales para cumplir con el calendario de instalación de equipos submarinos previsto para el tercer trimestre de este año. Asimismo, la fabricación de la unidad flotante de almacenamiento y descarga (FSO) continúa con la finalización de las pruebas de acoplamiento en la boya de amarre.
Un respiro frente a la caída de KMZ y Cantarell
La relevancia de Trion no es solo técnica, sino estratégica. Con reservas estimadas en 485 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, se espera que el campo aporte hasta 100,000 barriles diarios en el mediano plazo. Esta cifra es vital para compensar el agotamiento de los complejos del sureste mexicano.
Mientras que el histórico campo Cantarell llegó a producir 2.1 millones de barriles diarios en 2003 para convertirse hoy en un activo en etapa de declinación terminal, Trion se perfila como el nuevo estandarte de la producción en el Golfo de México, que permitirá compensar parte de la caída de Ku Maloob Zaap.
Pese a la volatilidad internacional y los conflictos en Medio Oriente, Woodside confirmó que no existen impactos materiales en los costos o en el cronograma de ejecución del proyecto, manteniendo firme la meta del “first oil” para dentro de dos años.
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