En el contexto de la política energética actual en México, enfocada fundamentalmente a inversiones del lado de la oferta bajo esquemas tradicionales unidireccionales (de grandes plantas eléctricas hacia los usuarios), se perfilan dos líneas orientadas a acciones del lado de la demanda que tienen un enorme potencial de cambiar paradigmas dominantes en el sector de la energía: la demanda controlable y los sistemas de gestión de la energía (SGEn), cuyas reglas no deben tardar en publicarse.
“Se perfilan dos líneas orientadas a acciones del lado de la demanda que tienen un enorme potencial de cambiar paradigmas dominantes en el sector de la energía”.
La demanda controlable es la capacidad de ciertos usuarios finales de reducir voluntariamente su demanda eléctrica en momentos críticos, ofreciendo esa reducción como un producto en el mercado eléctrico que les puede generar un ingreso. Con este arreglo, la demanda se vuelve un recurso flexible que, cuando es más barato reducir consumo que producir energía adicional, puede despacharse igual que la generación.
Aquí es importante recordar que la capacidad de los sistemas eléctricos (y las inversiones correspondientes) se dimensionan para poder atender la mayor demanda coincidente, que ocurre pocas horas al año, pero que puede tener un alto costo cuando no alcanza para cubrirla.
Esto viene asociado a la gran expansión de la generación con energías renovables intermitentes que, además de volverse competitivas per se, ha empujado la entrada del almacenamiento eléctrico que toma energía en horas de sobreproducción y que la entrega cuando no hay generación, lo que permite ofrecer capacidad firme a la red las 24 horas del día.
Sin embargo, ha sido el gran crecimiento de la generación distribuida en las propias instalaciones de los usuarios que, apoyados en la flexibilidad que les ofrecen las baterías y junto con el desarrollo de tecnologías de la información y las comunicaciones utilizadas para gestionar la demanda de las instalaciones en función de necesidades de la propia instalación o de la red eléctrica, se han creado las condiciones para lo que se conocen como plantas virtuales de energía.
En esta perspectiva, una planta virtual de energía es una plataforma digital que ofrece flexibilidad en cómo los usuarios se relacionan con la red eléctrica y en la que participan numerosos usuarios de energía, incluyendo los hogares. Esta plataforma agrega, controla y optimiza recursos energéticos distribuidos (FV, baterías y demanda controlable) mediante un sistema central de software, de modo que puede ofrecer servicios equivalentes a una planta eléctrica convencional: generación, almacenamiento, regulación de frecuencia, respuesta a la demanda, etc.
Desde la perspectiva del sistema eléctrico, estas plantas virtuales permiten mejorar el uso de los activos de generación y red existentes, y puede aumentar la eficiencia del sistema hasta en un 30 % y generar mayor valor. Inclusive, pueden hacerse operacionales en menos de seis meses.
Esta flexibilidad también implica beneficios ambientales para un sistema donde se atiende la demanda máxima con plantas a base de combustibles fósiles, ya que puede disminuir la intensidad de carbono del sistema eléctrico al trasladar el consumo fuera de las horas pico, disminuyendo la generación con las plantas más contaminantes.
En la perspectiva de los usuarios, aprovechar la demanda controlable puede ofrecer beneficios económicos directos al trasladar el consumo de electricidad a las horas de menor costo.
Es aquí donde los Sistemas de Gestión de la Energía (SGEn) juegan un papel clave para los usuarios porque, además de apoyar en la mejora de la eficiencia energética en la operación de las instalaciones, permiten identificar las cargas susceptibles a ser consideradas como controlables, dimensionar y operar de manera más conveniente el almacenamiento, además de integrar los sistemas de monitoreo, control y comunicaciones que apoyan a estos sistemas y que serán requeridos para participar en el mercado eléctrico con la demanda controlable.
Falta ahora ver qué nos dicen esas reglas para la demanda controlable y los sistemas de gestión de la energía.
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