Los esquemas de proyectos mixtos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para desarrollar infraestructura eléctrica requieren de inversión oportuna en redes de transmisión y la incorporación de los sistemas de almacenamiento de energía, expusieron expertos.
En seminario para periodistas sobre regulación e inversiones mixtas organizado por la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), los especialistas coincidieron en que uno de los catalizadores que se requiere para impulsar los proyectos bajo el nuevo esquema mixto es la inversión oportuna en redes de transmisión que evitará cuellos de botella en la evacuación de la energía.
El segundo, aseguraron, reside en integrar por primera vez los sistemas de almacenamiento de energía que serán clave para gestionar la intermitencia de los recursos renovables y asegurar la estabilidad de la red.
Para los expertos del sector, el eje central de la nueva etapa del sector eléctrico nacional radica en la planeación vinculante establecida en la Ley del Sector Eléctrico (LSE), que integra de manera conjunta la generación, la transmisión y el desarrollo de infraestructura para garantizar la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y otorgar certeza jurídica a los capitales privados.
Al respecto, Enrique Guzmán Lara, socio de la consultora ENIX, explicó que estos instrumentos buscan alinear la incorporación de nueva capacidad de manera ordenada y eficiente con las necesidades reales del SEN, fortaleciendo la coordinación institucional entre el Estado y el sector privado.
La meta a 2030: El despliegue de capacidad
La reactivación de la industria eólica se alinea con la estrategia federal de destinar 739,000 millones de pesos para expandir la capacidad de generación con un enfoque de sustentabilidad, que incluye el objetivo de incorporar 39,000 megawatts (MW) de capacidad de generación hacia el año 2030. De ese monto, 70 por ciento corresponderá a energías verdes.
“México enfrenta una creciente demanda de electricidad limpia, impulsada por el desarrollo industrial, el nearshoring, la digitalización de la economía y la expansión de los centros de datos. Esto exige ampliar con urgencia la capacidad de generación y fortalecer la infraestructura eléctrica del país”, señaló Mauricio Herrera, director adjunto de la AMDEE.
Cabe recordar que la Asociación proyecta el desarrollo de hasta 13 nuevos proyectos de generación eólica en el país, impulsados por el nuevo modelo de inversión mixta promovido por la Secretaría de Energía (Sener), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Gobierno Federal. El organismo empresarial calificó este anuncio como el reinicio de las inversiones sectoriales, tras un periodo de baja actividad en el sexenio anterior.
Durante el seminario, se enfatizó que la viabilidad y éxito de esta cartera dependerá de la correcta capitalización de las herramientas regulatorias vigentes y de la velocidad de despliegue para atender la creciente demanda eléctrica nacional.
Certidumbre social y el nuevo marco de la MISSE
El desarrollo de la nueva infraestructura eólica también estará condicionado al cumplimiento del nuevo marco normativo social. Gabriel Espejel, socio fundador de CARAL, detalló los alcances de las nuevas Disposiciones Administrativas de Carácter General sobre la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE).
Estas reglas buscan que los activos energéticos generen valor de largo plazo en las regiones de influencia, priorizando el desarrollo de capacidades locales, el robustecimiento de cadenas productivas regionales y criterios de justicia energética.
“Los beneficios sociales compartidos no deben entenderse como compensaciones temporales, sino como herramientas para generar desarrollo estructural y construir relaciones de confianza de largo plazo. Los proyectos son más exitosos cuando las comunidades participan activamente”, concluyó Espejel.
Radiografía actual del sector eólico en México
La industria eléctrica eólica en México cuenta actualmente con 8,131 MW en operación, repartidos en 76 parques en 16 entidades federativas.
El sector genera más de 10 mil empleos directos generados y una producción suficiente para abastecer de energía a 12.1 millones de hogares, evitando la emisión de 9.59 millones de toneladas de CO2 al año.
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