Las marcas automotrices chinas BYD y Geely resultaron finalistas para adquirir las instalaciones que, por el momento, ocupan la japonesa NISSAN y la alemana Mercedes-Benz en el municipio de Aguascalientes, en el estado del mismo nombre.
De acuerdo con un reporte publicado este jueves por la agencia de noticias Reuters, ambas empresas se encuentran en la lista de nueve marcas internacionales que expresaron interés por comprar los terrenos en donde se ubica NISSAN desde 1982, conocido como COMPAS (Cooperation Manufacturing Plant).
En la lista aparecen también la marca vietnamita VinFast, que aún no tiene operaciones ni ventas en México; Chery y Great Wall Motor (GWM), entre otras mayoritariamente chinas.
Reuters señaló que el interés chino representa un posible punto de inflexión para la industria mexicana, históricamente dominada por fabricantes estadounidenses, europeos y japoneses que han utilizado al país como plataforma exportadora hacia Estados Unidos.
Por su parte, el gobierno mexicano esperaría que el proceso de compraventa –previsto para mayo próximo– se lleve a cabo con menor rapidez, en espera de que haya mayor definición ante la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el TMEC, prevista a comenzar el primero de julio de 2026.
Los aranceles de Trump
La planta COMPAS cerrará por dos razones. Mercedes-Benz trasladará sus operaciones para la producción del modelo GLB a Hungría, mientras que NISSAN Motors canceló la producción de los modelos Infiniti QX50 y QX55 como parte de su restructura global.
Cabe recordar que apenas en julio de 2025, la marca japonesa había decidido cerrar su planta Civac, ubicada en el estado de Morelos desde 1996, para trasladar las operaciones a COMPAS.
Así, la búsqueda de comprador se da en un entorno de aranceles aplicados por el gobierno de Estados Unidos a todos los productos de procedencia china principalmente, o con contenido de esa nación asiática. En general, los aranceles, en promedio de 25 por ciento, aplican a bienes y productos de procedencia de países con los que la Unión americana no tiene un acuerdo comercial.
Esta situación representa una gran presión a México, que busca atraer inversiones, pero particularmente su industria automotriz encuentra su mayor mercado en su vecino del norte, cuyo gobierno ve a los automóviles chinos como un riesgo de seguridad nacional y económica.
Por esas presiones de parte de la administración del presidente Donald Trump, el gobierno de México impuso a finales del año pasado un arancel de 50 por ciento a las importaciones de vehículos chinos y otros productos e insumos.
Asimismo, según cita Reuters fuentes anónimas, funcionarios de la Secretaría de Economía federal de México han instado discretamente a autoridades estatales a retrasar los anuncios de grandes inversiones chinas hasta concluir las negociaciones del TMEC.
El último reporte de la industria automotriz en México a enero de 2026 indicó que las exportaciones de autos y camiones ligeros hacia Estados Unidos totalizaron 164 mil 296 unidades, volumen que representó 73.2 por ciento del volumen total de envíos al extranjero.
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