La aceleración del calentamiento global, impulsada principalmente por la quema de combustibles fósiles y la consecuente acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, ha puesto a empresas e instituciones frente al reto urgente de reducir sus emisiones.
En este contexto, los créditos de carbono se han convertido en un instrumento clave para avanzar hacia metas de neutralidad climática, al permitir que las organizaciones compensen parte de su huella mediante proyectos que capturan o evitan emisiones.
Una de las iniciativas que impulsa esta transición es Carbon2Nature (C2N), desarrollada para ejecutar soluciones basadas en la naturaleza orientadas a restaurar ecosistemas, mejorar la biodiversidad y generar beneficios sociales y económicos en comunidades locales.
“En Carbon2Nature sabemos que invertir en la naturaleza es invertir en el futuro y tenemos una meta clara, lograr un planeta con menores emisiones y rico en biodiversidad. Bajo esta premisa, apoyamos a las empresas en su descarbonización con créditos de carbono que compensan sus emisiones y contribuyen al cuidado del medio ambiente y el desarrollo local”, explica Carla Hernández, directora de Carbon2Nature México.

Evitar 1,000 toneladas de CO2 equivale a sacar de circulación 233 vehículos durante un año o al carbono absorbido por más de 16,500 árboles en un periodo de 10 años.
Sus proyectos –que incluyen manejo forestal sostenible, restauración de manglares y reforestación, entre otros– producen créditos de carbono verificados y certificados que pueden ser usados por la industria para cumplir con sus compromisos de descarbonización.
¿Qué es un crédito de carbono?
Un crédito de carbono equivale a una tonelada de CO₂ que ha sido reducida o capturada gracias a un proyecto ambiental. Estos créditos son especialmente relevantes para empresas que, aun implementando mejoras internas, no pueden disminuir por completo sus emisiones: cuando esto ocurre, pueden financiar iniciativas externas que generen reducciones equivalentes a través de iniciativas como C2N.
Carbon2Nature ya cuenta con proyectos en el país —como Durango o Campeche– en los que trabaja de manera cercana con comunidades locales para asegurar que los beneficios sean tanto ambientales como sociales y económicos.
“Es decir, no solo se compensan emisiones, sino que también se promueve la conservación de los ecosistemas y de la biodiversidad. Este enfoque es muy integral y contempla tanto la protección de ecosistemas como la colaboración local. Además, Carbon2Nature utiliza tecnologías avanzadas para monitorear y certificar estos proyectos, asegurando que los créditos de carbono sean fiables, de calidad y tengan un impacto duradero”, puntualiza Hernández.

La comercialización de créditos de carbono es una opción especialmente útil en países tan diversos como México, que albergan una gran cantidad de fauna y flora.
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