Imagínese que usted es la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y que necesita urgentemente inversiones para su sector energético, principalmente en el subsector de los hidrocarburos, pero deja pasar la oportunidad de atraer capitales al no asistir al Foro Económico Mundial celebrado, como siempre, en Davos, Suiza.
Bueno, no lo imagine porque eso es justo lo que pasó. Con una caída preocupante en las reservas de hidrocarburos y un inocultable descenso en la producción de petróleo crudo, principalmente por falta de inversión en exploración, la administración federal ha reconocido la importancia de apalancar a la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) con capital privado como se hacía antes, pero ahora con el pomposo nombre de Asignaciones para Desarrollo Mixto. El problema es que los primeros contratos mixtos, según se vio en diciembre pasado, no entusiasmaron mucho a la industria.
Quienes asistieron con la bandera de México al Foro mundial más importante y que reúne no solo a los líderes de los países, sino a los dueños de los capitales que dominan el mundo, fueron la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, y la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización (CADERR) de la Presidencia de la República, Altagracia Gómez Sierra.
Ambas funcionarias enfocaron sus discursos en el Plan México, el eje rector de la política económica e industrial de la administración de Sheinbaum. En el caso de Bárcena Ibarra, el mensaje estuvo dirigido más hacia la sostenibilidad y la justicia social, con un marcado énfasis en los Polos de Desarrollo para el Bienestar (PODEBI), mientras que la segunda habló sobre desarrollo tecnológico, digitalización, centros de datos y prosperidad compartida.
Nosotros sabemos que no todo en México es energía, pero ante la preocupante crisis financiera y operativa de la petrolera del Estado, aunada a la salida de empresas privadas del país, el sentido común diría que habría sido conveniente enviar a alguien del sector a tarjetearse con los grandes inversionistas. De momento se nos ocurre la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, y el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, aunque la lista pudo haber sido mayor.
Pero, bueno. Dice el dicho: “Buscan trabajo rogando a Dios no encontrarlo”. ¿Será?
Pemex, Cuba y el enojo de usted
Y ya que hablamos de Pemex, permítanos preguntarle si usted es de esas personas que están bien enojadas porque la Cuarta Transformación “está regalando nuestro petróleo” a Cuba. Bueno, ya no se moleste porque eso no es cierto; o mejor dicho, no se enoje por eso porque aquí le damos la verdadera razón para fruncir el ceño.
México sí vende crudo a la isla mediante contratos celebrados entre el gobierno cubano encabezado por Miguel Canel-Díaz y la empresa filial de Pemex conocida como Gasolinas Bienestar, SA de CV. Como usted sabe, una empresa filial no está sujeta a la regulación que aplica a las dependencias, entidades y organismos de la Administración Pública Federal, por lo que no se le hacen auditorías de parte de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, ni de la Auditoría Superior de la Federación. Tampoco está obligada a transparentar sus finanzas y operaciones. En fin.
Pero Pemex sí ha reportado a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) las operaciones realizadas por Gasolinas Bienestar con La Habana. En el primer semestre del año pasado, por ejemplo, los envíos tuvieron un valor por los 5 mil 300 millones de pesos.
Ahora, aquí le va el motivo para que sí se enoje. Según se comenta en los pasillos de Marina Nacional, el asunto tiene tres problemas. El primero es que Gasolinas Bienestar vende a Cuba el barril a un precio por debajo del que tiene la Mezcla Mexicana de Exportación (MME); segundo, los contratos indican pagos por partes, como abonitos, y en ocasiones diferidos; tercero, es frecuente que la isla se retrase. De no pagar, dicen, los contratos se cancelarían, pero persistirían las pérdidas para México.
Nada más que hay otro detalle. Apenas la semana pasada, el gobierno del presidente norteamericano Donald Trump ya hizo saber que siempre sí le molesta que México provea de petróleo y diésel a Cuba, a la cual ya le echó el ojo para erradicar su régimen comunista. Entonces, a nosotros nos viene la duda: ¿Y Canel-Díaz sí va a liquidar el total del petróleo que se le ha mandado antes de que eso suceda?
Es todo. Le recomendamos ir por un tecito de tila para los nervios.
Gasolineros ya no ven la suya
Los que ya no sienten lo duro sino lo tupido son los gasolineros del país. La semana pasada, este gremio reveló que los materiales y equipos para las gasolinerías incrementaron su precio entre un 5 y 8 por ciento con respecto al año pasado, todo por la guerra comercial y arancelaria que ha desatado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (AMPES) reconoció igualmente que este conflicto incrementará los costos para los empresarios que decidan incluir el servicio de carga para autos eléctricos en sus instalaciones.
El impacto no es solo en el tema de nuevas gasolinerías o conversiones a las llamadas “electrolineras”, sino golpea también a la sustitución de equipamiento y mantenimientos, incluidos aquellos que requieran cambios de piezas.
Recordemos que en la actual administración se firmó un pacto entre autoridades y empresarios del ramo para mantener un precio tope de 24 pesos el litro de la gasolina regular tipo Magna que limita el margen de ganancia de la industria, aunque –según se comenta–, a cambio se redujo el costo regulatorio para los distribuidores.
Cabe tener presente también que durante la administración anterior, se emitieron normas y regulaciones –incluso acciones de dudosa ética– dirigidas todas ellas a inhibir el crecimiento de estaciones de servicio de marcas distintas a la de Pemex, así como la venta de productos no proveídos por la empresa estatal.
Y a todo ello, agregue usted el serio problema de las extorciones que padece un número considerable de gasolineras por parte del crimen organizado, un problema sobre el cual no ha habido autoridad que logre imponerse.
Así que, la próxima vez que vaya usted a la gasolinera, valore cada litro de combustible que entra en su auto.
Transporte y Logística
Tecnología e Innovación
Sustentabilidad
Responsabilidad Social
Crisis Climática
Pobreza Energética
Revista

Infografías













