La cogeneración es la producción combinada de calor y electricidad, aprovechando una única fuente de energía (como el gas natural), con el efecto de reducir el desperdicio de energía y maximizar su aprovechamiento, ya que se puede lograr una eficiencia energética que supera el 90% (comparado con el 33% de una termoeléctrica convencional o 50% de un ciclo combinado). Inclusive el proceso puede también producir frío, lo que se conoce como trigeneración.
Como tecnología, existe desde hace muchos años en grandes plantas que requieren de calor en grandes cantidades, como papeleras o ingenios, ubicadas fuera (en su momento) de la red eléctrica y que aprovechan el vapor a alta temperatura para generar electricidad para luego utilizar el calor para sus procesos.
Un aspecto importante es que la mayor eficiencia energética por la cogeneración ocurre cuando se maximiza la generación de electricidad, pero esto no ocurre cuando la electricidad excedente no puede ser utilizada en la misma instalación y no es posible, desde una perspectiva técnica, legal o económica, entregarla a la red eléctrica general.
Precisamente como una de las respuestas de política pública más trascendentales a la crisis energética de los años setenta, en Estados Unidos se expidió en 1978 la Ley de Políticas Regulatorias de Servicios Públicos (PURPA, por sus siglas en inglés). Su objetivo principal fue el de promover la conservación de energía y un mayor uso de energía renovable, y su principal vehículo fue la creación de una nueva clase de instalaciones de generación eléctrica llamadas “instalaciones calificadas” (QF), a las que les dio un tratamiento regulatorio y tarifario especial. De esta manera, los excedentes de electricidad generada en las plantas de cogeneración pudieron ser vendidas en el mercado eléctrico a las grandes empresas eléctricas (llamadas de servicios públicos en Estados Unidos, sean estas públicas o privadas), iniciando la desregulación de estas empresas, rompiendo el monopolio de que hasta entonces tenían en su actividad de generación eléctrica.
En México existe cogeneración desde hace muchos años, aunque el primer balance formal se da en 1992 a partir de la expedición de la reforma a Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, cuando se establece que el autoabastecimiento, la cogeneración y la pequeña producción no son considerados servicio público, y se formalizan permisos para 7 instalaciones privadas (con 550 MW) y 10 de Pemex (con 638 MW) para un total de 1,188 MW.
“En México existe cogeneración desde hace muchos años, aunque el primer balance formal se da en 1992 a partir de la expedición de la reforma a Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica”.
Precisamente una de las actividades más importante de la entonces Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (Conae) fue la de la promoción de la cogeneración, esto bajo programas de cooperación internacional que acompañaron su creación, por cierto, con una alta concentración en la búsqueda y promoción de la eficiencia energética en la industria. De los productos que tuvo esta colaboración fue el Potencial Nacional de Cogeneración que se publicó en 1995, con un estimado de entre 5,770 y 19,819 MW de capacidad de generación en sus escenarios bajo y alto, respectivamente, con ahorros en el consumo de gas natural por hasta 29 mil millones de metros cúbicos.
Sin embargo, las limitaciones para entregar la electricidad a la red por parte de las instalaciones de cogeneración, en particular el solo recibir pago por el costo marginal de corto plazo (que no incluye la amortización de los bienes de capital) y el haber quedado sujeto a las reglas de despacho de CFE (cuando la cogeneración se da en procesos generalmente continuos) limitaron el aprovechamiento del potencial más allá de las plantas de autoabastecimiento, que además tuvo un auge para pequeñas instalaciones que generaban en pico (cuyo tarifa había subido significativamente) aprovechando instalaciones cuyo principal objeto era dar continuidad al servicio en apagones.
Fue así que para 2007 se tenían registrados 508 permisos para autoabastecimiento y cogeneración para una capacidad de 8,077 MW, de los cuales 57 fueron para cogeneración para una capacidad de 2,677 MW (que incluyen 550 MW de plantas operando en 1992). En un balance parcial, a poco más de 10 años de la publicación del primer potencial, menos del 40% del potencial de cogeneración identificado 12 años antes para un escenario bajo había sido aprovechado (y cerca de 20% para un escenario alto).
(Continuará…)
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