Uno de los principales problemas del transporte público en México es que está diseñado sin una perspectiva de género, consideró la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM)
Cuando se desarrollaron los sistemas de transporte y se hizo la planeación de la ciudad, no se tomó en consideración la cuestión del género, a pesar de que aproximadamente el 58 por ciento de la población corresponde a las mujeres, refirió Nicolás Rosales, presidente de la Asociación.
“Las mujeres hacen un mayor número de viajes en transporte público, ya que no cuentan con acceso al transporte privado”, afirmó.
En su participación en el webinar “Tecnología y seguridad vial: Transporte y género en México / Movilidad y justicia social: ¿Cómo se mueve la población trabajadora?”, organizado esta mañana por Intertraffic, Rosales recordó que 76.2 por ciento de las mujeres que utilizan el transporte público se sienten inseguras, según citó cifras de una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2023.
En su exposición, el experto habló acerca de la relación del transporte público y el género, sus afectaciones y propuestas de solución.
En México cerca del 70 por ciento de la población se mueve en transporte público y, específicamente, en la Ciudad de México se realizan más de 34 millones y medio de viajes al día. De estos, 11 millones se hacen a pie y los demás se hacen en transporte público de distintos estilos.
El representante de la AMTM refirió que un tema fundamental para las ciudades es el transporte, componente esencial para su funcionamiento, ya que facilita el acceso al trabajo, a la educación, a los servicios de salud, al entretenimiento, a la vida social y a la vida económica, por mencionar algunos.
“Sin embargo las mujeres en particular enfrentan múltiples desafíos relacionados con la seguridad y el acoso en los sistemas de transporte”, señaló.
Sin voz en la toma de decisiones
Nicolás Rosales también destacó que no existe tanta participación de las mujeres en la toma de decisiones ni en la planificación de los sistemas de transporte, ni en la operación de los vehículos.
“Los autobuses o los microbuses en el país cerca del 70 por ciento son obsoletos y no tienen medidas de seguridad para prevenir el acoso, como pueden ser cámaras de seguridad o pueden ser botones de pánico”, denunció.
¿Qué se puede hacer?
Al término de su exposición, Rosales compartió algunas propuestas para mejorar la estancia de las mujeres en el transporte público.
- Una mayor participación de las mujeres en la elaboración y evaluación de políticas públicas de movilidad y desarrollo urbano, incluyendo perspectivas de género en estas políticas públicas.
- El mejoramiento de la infraestructura urbana, como las condiciones en la carretera asfáltica, mayor iluminación, mayor seguridad, mayor uso de tecnologías en la vía pública para garantizar la seguridad de las personas no únicamente las mujeres, pero principalmente.
- Realizar campañas de sensibilización para evitar el acoso y capacitar a los operadores de transporte público para brindar una respuesta adecuada, así como establecer líneas de emergencia para las personas que puedan reportar incidentes de acoso o violencia.
“Abordar el acoso de la inseguridad en el transporte público no solo es una cuestión de justicia social, sino también una oportunidad para generar entornos urbanos más inclusivos, sostenibles y resilientes”, expresó.
“Garantizar que las mujeres puedan desplazarse libremente sin miedo es un paso fundamental hacia el estrecho pleno de la ciudad y a la vida digna para todas y todos en nuestras ciudades”, finalizó.