Ya se fue febrero y el gobierno federal no ha sacado la segunda convocatoria para solicitudes de interconexión eléctrica de proyectos prioritarios de generación eléctrica, como lo prometió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en diciembre pasado.
Usted seguramente recuerda que derivado de la primera convocatoria lanzada en octubre del 2025, justo en diciembre, se autorizaron 20 proyectos de energías renovables que sumarán unos 3 mil 320 megawatts (MW) de capacidad nueva, con inversión conjunta de 4 mil 752 millones de dólares. Todo privado.
Ante estos resultados, la administración anunció que para finales de enero pasado se lanzaría la segunda convocatoria. Pero eso no ha sucedido.
Y es que hay dos versiones de lo que sucede con la convocatoria.
La primera es que en la Secretaría de Energía (Sener) que lleva Luz Elena González Escobar están planteando que la segunda convocatoria sea menos específica para permitir más proyectos e, incluso, cambiar la forma de calcular el monto de refuerzos, un punto sobre el cual hubo bastantes quejas en la convocatoria anterior. En ese caso, Sener andaría tras el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) que comanda Ricardo Mota Palomino para que sustituya ese criterio y establezca el referente a regiones, como estaba inicialmente planteado.
La otra versión es que están esperando para ver cómo quedará la primera convocatoria de proyectos mixtos y, a partir de ahí, decidir si abrir o limitar la segunda convocatoria de prioritarios. Aunque pueden ser las dos opciones juntas, y hasta revueltas.
La cosa urge, ya que algunos de los proyectos que participarían en este esquema vienen atorados desde el sexenio pasado, cuando la Sener entonces dirigida por Rocío Nahle García, junto con la extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE) de Leopoldo Melchi García, les pusieron piedritas en el camino para que no prosperaran.
Y los nuevos proyectos, por su parte, pues no ven seriedad en el asunto.
Lo que CFE no dijo de Puerto Peñasco
La semana pasada un grupo de legisladoras y legisladores de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados se dio una vueltecita por la central fotovoltaica de Puerto Peñasco, ubicada en el estado de Sonora.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajo la mano de Emilia Calleja Alor les presumió los avances de esta mega obra que tendrá una capacidad instalada de mil megawatts (MW) y que será la más grande de América Latina.
Los diputados federales, liderados por la presidenta de la Comisión, Rocío Abreu Artiñano, constataron los avances de la tercera de cuatro fases de construcción, pero lo que no les explicaron es que se trata de una planta que actualmente opera sin ganancias y, además, causará sobreoferta de energía.
La central solo genera entre semana con precios muy marginales, pero los sábados y domingos de plano descansa porque la demanda baja tanto que los precios caen en números negativos. Es decir, CFE pagaría porque le compraran la energía.
Respecto a la sobreoferta, cabe recordar que parte de la energía de la central irá a la zona de Mexicali, Baja California, en donde opera la central de geotermia Cerro Prieto con capacidad de hasta 820 MW. Y, aunado a eso, está el proyecto de construcción de una central fotovoltaica en el mismo predio de Cerro Prieto, que no tendría las perdidas de la larga línea de Puerto Peñasco.
A estos datos agregue usted el hecho de que no hay suficientes líneas de transmisión y no se ve para cuándo se logre la línea de transmisión de corriente directa que conecte el Sistema Interconectado Nacional (SIN) con el sistema asialdo de Baja California.
Las dos primeras fases de Puerto Peñasco tienen una capacidad conjunta de unos 420 MW.
Así, esta obra digna del faraón egipcio Keops promete muchas energía difícil de desahogar para una región, paradójicamente, deficitaria de energía, principalmente limpia.
Barriles de crudo fantasma hacia Cuba
La nota en materia petrolera de la semana pasada fue indudablemente la caída en las exportaciones de crudo por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Según su propio informe a enero de 2026, la empresa guiada por Víctor Rodríguez Padilla envió al extranjero 44 por ciento menos petróleo en comparación con el mismo mes del año previo, al pasar de los 532 mil barriles diarios, a 294 mil.
Si estas cifras son por sí mismas preocupantes, permítanos añadirle más estrés con la siguiente pregunta: En estos conteos de barriles, ¿están incluidos los envíos misteriosos a Cuba? ¿O no entraron y por eso el volumen es significativamente más bajo?
Recordemos que quien comercializa el petróleo y demás productos refinados por parte de la petrolera de todos los mexicanos es la empresa filial PMI Comercio Internacional, pero los envíos a Cuba se hicieron –y se hacen– mediante la también filial Gasolinas Bienestar, SA de CV, una creación de la administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, que hace estas operaciones de forma, digamos, muy discreta.
Es complicado conocer el volumen exacto que desde el gobierno anterior se ha exportado a la isla caribeña, el precio por barril y, por ende, lo que el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel ha pagado a México por ello, porque Gasolinas Bienestar no es un ente público, de manera que no está obligada a rendir cuentas ante el pueblo.
A principios de febrero de este año, Rodríguez Padilla dijo en la conferencia matutina de la mandataria federal que en 2025 el valor de las ventas totales de petróleo a Cuba fue de 496 millones de dólares. Y en diciembre pasado, por su parte, Pemex reportó a la SEC de Estados Unidos envíos por un volumen de 17 mil 200 barriles diarios entre enero y septiembre de ese año.
Nosotros les creemos, pero lo que no es transparente, es opaco.
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