El fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán sigue teniendo un efecto de reducción en los precios internacionales del petróleo, pero la vuelta a la normalidad en la economía internacional regresará hasta finales del año entrante.
Por una parte, el precio del West Texas Intermediate cerró la sesión en 77.01 dólares por barril, lo que representó una disminución de 4.63 por ciento en relación con el cierre de este lunes, y su séptima contracción en las últimas nueve sesiones, alcanzando un acumulado de prácticamente 20 por ciento de disminución, de acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base.
Sin embargo, Banamex estima que la normalización de los flujos energéticos todavía tardará y dependerá no solo de los cuellos de botella logísticos y de la reasignación de buques, sino de rigideces relevantes que afectan la oferta en el upstream.
El área de Estudios Económicos del banco detalló que durante el cierre del Estrecho de Ormuz varios productores en la región implementaron cierres en la producción de crudo, ante la saturación de inventarios y la imposibilidad de exportar.
La firma del acuerdo entre Washington y Teherán implica la reactivación de pozos y restablecer los niveles de extracción previos al inicio de la guerra, una situación que puede tardar semanas o meses.
“Además, las condiciones de seguridad —incluyendo primas de seguro elevadas y necesidad de ventanas operativas seguras— limitarán el ritmo de normalización del tránsito”, advierte Banamex.
El conjunto de los factores señalan que aunque el anuncio del acuerdo reduce la prima de riesgo en precios, la oferta efectiva enfrentará una trayectoria de recuperación escalonada antes de regresar a los niveles previos al conflicto.
Efecto retardado
Con base en el escenario actual, Banamex recordó que la disrupción en el suministro ya generó efectos tangibles sobre la actividad global, con revisiones a la baja en expectativas de crecimiento en diversas regiones, debido a la inestabilidad del sector energético.
Además, el encarecimiento de los precios de energía durante la disrupción erosionó el ingreso real, elevó costos de producción y forzó condiciones financieras más restrictivas.
“En este contexto, aunque el conflicto parece encaminarse a su resolución, la transmisión del choque será incompleta en el corto plazo debido a rezagos en cadenas de suministro, rigideces en contratos de energía (particularmente en GNL y refinados) y el desfase entre precios spot y precios finales al consumidor, por lo que el alivio sobre la inflación y el soporte al crecimiento tendería a materializarse con mayor claridad hacia finales de 2026 e inicios de 2027”, estimó el banco.
Transporte y Logística
Tecnología e Innovación
Sustentabilidad
Responsabilidad Social
Crisis Climática
Pobreza Energética
Revista

Infografías
















