Estimados lectores, saludándolos desde tierras texanas y mientras uno hace reportes para los diferentes consejos empresariales donde laboro, vemos que el tema energético pasa un tiempo de aguas turbulentas a nivel global y es aquí donde el Reino Unido se enfrenta a una crisis energética tras la guerra en Irán, que ya ha provocado un aumento de alrededor del 50 % en los precios mayoristas del gas desde la invasión. Es probable que esta alza anule la reducción de 150 libras en la factura energética anunciada en diciembre de 2025 y que los precios puedan empeorar considerablemente.
Si bien el apoyo financiero específico es vital para los hogares con más necesidades, la prioridad del gobierno debe ser reducir la demanda de petróleo y gas sin bajar la energía útil que consume la población, tema bastante complejo en la transición de un país tan industrializado.
Reducir la dependencia de los combustibles fósiles se dice fácil, pero entender la complejidad de una transición son palabras mayúsculas: los planes de limitar el impacto en las facturas de energía, proteger el gasto de los consumidores, dar soporte a toda la industria en Reino Unido, y fortalecer la resiliencia económica y fiscal del país frente a futuras crisis energéticas.
Las voces políticas y del sector empresarial coinciden en solicitar que se acelere la concesión de permisos para el desarrollo de los proyectos energéticos de Rosebank y Jackdaw, destacando en su respuesta las consultas públicas en curso presentadas la semana pasada, ya que son de importancia estratégica para la seguridad energética, la economía y el futuro industrial del Reino Unido.
“Las voces políticas y del sector empresarial coinciden en solicitar que se acelere la concesión de permisos para el desarrollo de los proyectos energéticos de Rosebank y Jackdaw”.
Rosebank, situada a 80 millas de la costa atlántica, al oeste de las Islas Shetland, representa una inversión del sector privado de 8,700 millones de libras esterlinas y es el mayor proyecto de energía avanzada que espera la aprobación regulatoria del gobierno del Reino Unido.
El yacimiento de gas de Jackdaw, situado en el Mar del Norte a 240 kilómetros al este de Aberdeen, representa una inversión adicional de 2,100 millones de libras esterlinas, de las cuales más de tres cuartas partes se han invertido en el Reino Unido.
Los bloqueos judiciales y ahora las consultas públicas que continúan, que se extenderán hasta el 10 de agosto de 2026 para Jackdaw y hasta el 17 de agosto para Rosebank, forman parte del proceso regulatorio necesario antes de que los dos proyectos puedan comenzar la producción.
Ambos se producen tras dos años de continua incertidumbre, después de que el gobierno conservador diera plena aprobación en 2023 para Rosebank y en 2022 para Jackdaw. Ya se han invertido un total de 3,000 millones de libras esterlinas en los preparativos de cada uno.
Esta incertidumbre ha frenado la inversión en petróleo y gas nacionales y ha provocado una creciente dependencia de las importaciones.
Según previsiones independientes, el Reino Unido seguirá utilizando el equivalente a hasta 15,000 millones de barriles de petróleo y gas en 2050.
“Priorizar el costo de vida” fue la consigna en el primer Consejo de Ministros del recién posicionado Andy Burnham como primer ministro británico. El líder laborista pidió a los miembros de su gabinete “buscar todas las vías posibles” para lograrlo. Reducir la factura energética surgió como la solución más inmediata.
El nuevo primer ministro Burnham enfatizó en su audiencia que la soberanía de un país radica en el bienestar de la población y no en subsidiar empresas estatales, ya que la crisis energética que se enfrenta requiere una inversión de millones de libras, mientras que el presupuesto de la nación es totalmente insuficiente.
El Gobierno ha estado evaluando el desarrollo de Rosebank y Jackdaw, ya que en la población se ha generado confusión sobre el rumbo a seguir y eso podría socavar la inversión en la transición hacia energías limpias.
Esto podría justificarse con datos claros y fundamentados de los beneficios económicos, bajo impacto ambiental y social, pero, de hecho, tales inversiones siempre conllevan el riesgo de generar bajos rendimientos, como en cualquier proyecto de energía en el planeta.

(Fuente: Centre for Sustainable Energy)
Las consultas públicas hechas por asociaciones comerciales que representan a más de 450 organizaciones involucradas en la energía del Mar del Norte, desde petróleo, gas y energía eólica marina hasta la captura de carbono y la producción de hidrógeno, señalan que si no se produce ese petróleo y ese gas a partir de los propios recursos nacionales, simplemente se importará más, lo que implica una huella de carbono hasta cuatro veces mayor.
Rosebank y Jackdaw, en conjunto, están proyectados en los siguientes parámetros:
- 28,700 millones de libras esterlinas en valor añadido bruto a lo largo de su vida útil productiva.
- 9,100 millones de libras esterlinas en actividad de la cadena de suministro.
- Se prevé recaudar 1,400 millones de libras esterlinas en ingresos fiscales antes del final de esta legislatura, cifra que aumentará a 3,800 millones de libras esterlinas antes del final de la próxima legislatura en 2034.
- Más de 3,500 puestos de trabajo en el momento de máxima actividad de la construcción.
- Se mantuvieron 880 puestos de trabajo de alta calidad durante toda la producción, con un salario medio de aproximadamente 85,850 libras esterlinas.
- Al menos 125 puestos de aprendizaje, que contribuirán a formar la mano de obra necesaria tanto para el Mar del Norte como para la transición energética en general.
También se prevé que el proyecto de Rosebank proporcione trabajo a largo plazo para puertos, fabricantes, empresas de ingeniería, operadores de buques y empresas energéticas especializadas en todo el Reino Unido.
Se han firmado casi 200 contratos con empresas de la cadena de suministro energético del Reino Unido, la mayoría en el noreste de Escocia, Fife, las Tierras Altas y el noreste de Inglaterra. La actividad relacionada con Rosebank también está dando apoyo al puerto de Lerwick en las Islas Shetland.

(Fuente: BBC London)
Los dos proyectos, con una vida útil de 25 años para Rosebank y 11 años para Jackdaw, utilizarán métodos de extracción de última generación que reducirán sus emisiones de carbono a aproximadamente la mitad del promedio del Mar del Norte.
Contribuirán de forma significativa a la seguridad energética del Reino Unido, aportando el 10 % de la producción nacional de gas natural y el 10 % de la producción de petróleo británica en su momento de máxima producción.
“La autorización para estos dos proyectos ayudaría a desbloquear la situación que impide el desarrollo de otros proyectos en el Mar del Norte”.
(David Whitehouse, director de organizaciones empresariales del Mar del Norte)
Estos proyectos llegan en un momento trascendental en que la producción nacional de gas está disminuyendo, como en varios países del globo, por malas decisiones de políticas públicas y, por ende, la dependencia de las importaciones está aumentando, incluso mientras se incrementa la producción de energía a partir de la eólica y otras energías renovables.
Las últimas cifras del Ministerio de Energía de Reino Unido indican que la producción nacional solo cubre el 39 % de la demanda de gas interna, y sin nuevas inversiones, su dependencia del gas importado seguirá aumentando.
Esto es importante porque se espera que la demanda de gas en el Reino Unido se mantenga prácticamente sin cambios durante la próxima década, basado en las previsiones hechas por el Operador del Sistema Energético Nacional (NESO).
Una decisión favorable sobre los proyectos de Rosebank y Jackdaw contribuirá a restablecer la confianza de los inversores, demostrando que el marco regulatorio revisado funciona eficazmente. Es vital que el gobierno muestre un marco regulatorio que permita que los proyectos se consoliden y den apertura a nuevos participantes para no solo tener una perspectiva cortoplacista.
Sin embargo, la ambiciosa apuesta por parte del gobierno liderado por el partido laboralista para desbloquear la cartera y ampliar los más de 111 proyectos de energía marina necesarios para respaldar la producción nacional, el empleo, los ingresos fiscales, el crecimiento económico y atraer el poder tecnológico y financiero de leviatanes se requiere el fortalecimiento rector del Estado, la implementación acelerada del Impuesto sobre los Ingresos del Petróleo y el Gas (OGRL, por sus siglas en inglés), un impuesto extraordinario permanente que se activa durante los períodos de precios altos y que es esencial para impulsar la inversión en el Mar del Norte.
El Reino Unido ha despertado. Tiene claro que el tema energético es vital y esencial para la estabilidad y seguridad de su población, y que los buenos deseos sociales sin conocimiento financiero, legal y tecnológico te hunden sin remedio alguno.
Bibliografía:
- https://cse.org.uk
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