Saludándolos desde mi humilde hogar en Texas y casi con rumbo a Dakota del Norte por proyectos de exploración, pero muy pronto para regresar a Oslo, donde seguimos las estadísticas, decisiones políticas y movimientos financieros en el tema energético. La capital del país nórdico no ha sido la excepción, en su congreso anual el tema del petróleo y energías renovables ha sido tema recurrente, un poderoso recordatorio de que, a pesar de una historia compartida de desarrollo de recursos marinos en el Mar del Norte durante los últimos cincuenta años, el Reino Unido y Noruega ahora siguen trayectorias muy diferentes, impulsadas por la política y, no por la geología, sustentabilidad y sostenibilidad.
Los reclamos sobre el otorgamiento de las nuevas licencias para exploración dicen que solo proporcionarían gas para “unos pocos días”, que producir energía aquí no supone ninguna diferencia porque los precios se fijan a nivel mundial y que, en cualquier caso, el Reino Unido prácticamente se ha quedado sin recursos.
Estos argumentos parecen sencillos, pero no reflejan cómo funciona realmente el sistema energético del Reino Unido ni lo que demuestran las pruebas.

Imagen por: Norskpetroleum
Revisando datos podemos observar que, a largo plazo, el número y el tamaño de los nuevos descubrimientos serán de vital importancia para el nivel de producción.
En línea recta, hay poco más de 1,100 kilómetros desde Westminster hasta Oslo. Pero al escuchar a los líderes noruegos e ingleses de todo el espectro político dirigirse divergentes masas, hablando con orgullo tanto del cambio climático como del sector del petróleo y el gas en alta mar, la distancia entre el Reino Unido y Noruega en materia de política energética parecería mucho mayor. En lugar de polarización e ideología que provocaran fuertes desacuerdos y cambios en las políticas, el pragmatismo y el consenso fueron la tónica dominante, proporcionando una base sólida para el sector energético y confianza a los inversores.
Nigel Farage, líder del partido Reform UK, ha reiterado en varias ocasiones.
“Tenemos que eliminar la “fiscalidad excesiva” que pesa sobre las empresas de exploración, reabrir la concesión de licencias para perforar en el mar del Norte y convertirse en ‘autosuficiente’ en gas natural”.

Imagen por Rystad Energy
Como era de esperarse y como todo país, el discurso nacionalista no es ajeno, donde se hizo hincapié en la importancia de la producción energética nacional para el crecimiento económico de Noruega. Si bien la producción del Reino Unido ha disminuido en los últimos años debido a dificultades fiscales y regulatorias, la producción de la plataforma continental noruega ha seguido siendo un pilar fundamental de la economía de Noruega. Sin embargo, los argumentos esgrimidos por los líderes políticos del país nórdico no se centraron únicamente en el interés económico propio, sino que demostraron comprender que el petróleo y el gas producidos en Noruega son cruciales para la seguridad energética, enfatizando el hecho que esto se traduce como un factor preponderante para la seguridad nacional y, por ende, de toda Europa, incluido el Reino Unido.
La bifurcación de la conmoción de la invasión rusa a Ucrania y la guerra en Irán, la producción y suministro de petróleo y gas procedente del Mar del Norte es más crucial que nunca. Como los dos principales productores de la región y con la progresiva y más que remarcada retirada del abasto ruso, Noruega y el Reino Unido desempeñan un papel fundamental en el sostenimiento de la seguridad energética en Europa. Si bien los responsables políticos de ambas naciones han comprendido esta realidad, aún queda mucho trabajo por hacer en Westminster y Whitehall para garantizar que se reconozca la importancia del Mar del Norte en la posición geopolítica donde se encuentran.
“Como los dos principales productores de la región y con la progresiva y más que remarcada retirada del abasto ruso, Noruega y el Reino Unido desempeñan un papel fundamental en el sostenimiento de la seguridad energética en Europa”.
Políticos, economistas y académicos concuerdan en que, tras cincuenta años de producción, el Mar del Norte es una cuenca madura. Sin embargo, aún existen miles de millones de barriles de petróleo y gas a ambos lados de la frontera marítima, recursos que pueden reducir la dependencia de las importaciones de fuera de Europa. No se trata de aumentar el consumo de petróleo y gas, sino de garantizar que, mientras se consuman, sea preferible que la mayor parte se produzca a nivel nacional, en beneficio de la economía, el empleo, la formación profesional, la resiliencia industrial, la seguridad energética y la reducción de las emisiones de carbono.
Esta historia la hemos visto en diferentes partes del planeta y más en tiempos modernos, una nueva divergencia entre Noruega y el Reino Unido. Los últimos datos que proporcionó Rystad Energy, en 2015, mencionan que la inversión fue bastante similar con un gasto de capital en exploración y producción que ascendió a 21 mil millones de dólares en Noruega y a 18,800 millones de dólares en el Reino Unido. Sin embargo, una década después, en 2025, en Noruega había aumentado a 24,200 millones de dólares, pero como resultado de las condiciones fiscales y regulatorias, se desplomó a tan solo 5,500 millones de dólares en Gran Bretaña.
Casi tres cuartas partes (73 %) del gasto de capital noruego se destinó al Mar del Norte. Tras estar cerca de la paridad a principios de siglo, Noruega produjo más del triple de petróleo y gas que el Reino Unido el año pasado.
Ahora bien, con las 57 nuevas licencias marinas otorgadas en enero de este año, el país nórdico continúa buscando nuevas oportunidades de producción y extendiendo la vida útil de los yacimientos existentes. Se prevé que la producción total se mantenga en un nivel similar durante la próxima década, mientras que, en el Reino Unido, con el Impuesto sobre los Beneficios Energéticos aún vigente y la prohibición de nuevas exploraciones, la producción seguirá disminuyendo sin una reforma fiscal y regulatoria.
No es un secreto para nadie que el yacimiento de Troll es fundamental para el suministro de gas de la plataforma continental noruega y desempeñará un papel clave en la exportación de gas de Noruega durante las próximas décadas. Además, Troll es un importante yacimiento petrolífero.
El petróleo de esta parte de la plataforma continental noruega se transporta principalmente en buques cisterna; el resto, al igual que el gas, se suministra mediante gasoductos a instalaciones terrestres en Noruega tanto para el mercado interno como para el extranjero.

Imagen de los Sectores del Reino Unido: yacimientos de petróleo y gas del Canal de la Mancha, el Mar del Norte, el Mar de Irlanda y el Mar Céltico por Equinor.
Como lo he mencionado, los acontecimientos bélicos que estamos viviendo durante las últimas semanas han puesto de manifiesto las vulnerabilidades de la seguridad energética global. Noruega demuestra que un régimen fiscal, certeza jurídica y un marco regulatorio estable, además del apoyo gubernamental a la política energética y una profunda comprensión de su contribución a la seguridad energética regional constituyen un éxito que sigue atrayendo inversiones. En el Reino Unido las voces siguen aumentando sobre este gran debate, pero el hincapié en este galimatías sobre el tema energético para el común denominador de la población en el planeta son el pan de cada día.
Bibliografía:
https://www.norskpetroleum.no/en/developments-and-operations/activity-per-sea-area/
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