México enfrenta un panorama complejo en el sector energético, desde una alta dependencia de la importación de hidrocarburos, hasta la necesidad de una inversión “sustancial” en materia de electrificación y transición energética, señala un análisis de S&P Global Energy.
Alejandra León, directora de Estrategia para Latinoamérica de S&P Global Energy, expuso que el sistema energético mexicano depende en gran medida de los hidrocarburos y se enfrenta a desafíos estructurales.
Por una parte, la producción nacional de petróleo y gas natural se mantiene a la baja, con perspectivas limitadas de recuperación a menos que se acelere la exploración y el desarrollo de recursos más complejos, como las reservas en aguas profundas y los recursos no convencionales.
En este sentido, la especialista de S&P mencionó que la gran dependencia del país de la importación de gasolinas y gas natural pone de relieve la vulnerabilidad del país ante la volatilidad de los mercados internacionales y a las alzas de precios derivadas de conflictos geopolíticos, interrupciones en los flujos comerciales mundiales y la evolución de las políticas comerciales y proteccionistas, particularmente en Estados Unidos.
Electricidad, ¿al rescate?
La analista refirió que la electricidad acelera como el vector energético de más rápido crecimiento.
En este sentido, aseguró que ampliar la generación renovable puede mejorar la competitividad económica, fortalecer la seguridad energética y apoyar el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones.
Pero la expansión de la electrificación de la electricidad no está libre de desafíos.
En el estudio “Sector energético mexicano” la especialista refirió que entre los principales desafíos está la necesidad de realizar inversiones “sustanciales”, especialmente en infraestructura de almacenamiento, generación de respaldo, transmisión y distribución.
“Es probable que el cambio más transformador en el sistema energético de México se produzca en el sector del transporte. La electrificación del transporte tiene el potencial de reconfigurar los patrones de demanda energética y reducir la dependencia de los combustibles líquidos”, mencionó la especialista.
Otro desafío es que la electrificación abarca toda la cadena de suministro, pues el país requerirá de una aceleración de tecnologías de energía limpia, que incluyen minerales críticos.
El problema radica en que existe una amenaza a restricciones de suministro, debido a la revisión de las cadenas de proveeduría dentro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), pues la mayor parte de las capacidades de fabricación y procesamiento se concentran en China.
Finalmente, la especialista señaló que para alcanzar los objetivos de transición energética implica una inversión que supera la capacidad financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“Esto resulta especialmente evidente dadas las limitaciones financieras de Pemex y sus necesidades de capital concurrentes. Una mayor participación del sector privado será esencial para movilizar la inversión, la tecnología y las capacidades operativas necesarias para garantizar el suministro de energía, modernizar la infraestructura y acelerar la transformación del sistema energético de México”, dijo Alejandra León.
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