El almacenamiento dejó de ser una promesa y ya está alcanzando rentabilidad en México.
Marvin Gareiss, asociado senior de Aurora Energy Research, explicó que el país está en plena adaptación para el almacenamiento. Tras la reforma constitucional de 2024 y la Ley del Sector Eléctrico de marzo de 2025, donde se reconoce el almacenamiento como actividad formal, se publicaron en abril de 2026 las Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACG) sobre integración de sistemas y servicios conexos.
En su participación en el Congreso y Expo InterSolar 2026, efectuada en la Ciudad de México, el especialista recordó que la regulación mexicana ya permite tres vías: arbitraje en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), participación en servicios conexos y uso como respaldo en el centro de carga. No obstante, la rentabilidad se concentra en el arbitraje.
“Para ello se requieren dos condiciones: diferenciales de precio amplios y sostenidos, y que el precio de descarga cubra degradación y costos operativos”, añadió.
En el panel “Almacenamiento eléctrico en México: modelos de negocio y cadenas de valor responsables”, Gareiss aclaró que la rentabilidad no es uniforme. Llega más rápido a break-even en nodos con congestión y alta demanda, como Yucatán y Baja California, así como en polos industriales como Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Ciudad de México.
Además, según dijo, la ventana se ubica al atardecer por la llamada “curva de pato” de la demanda eléctrica, es decir, cuando la energía solar deprime precios al mediodía y la punta de verano los dispara. A medida que entra más energía renovable, aumenta la volatilidad, pero también la canibalización y los vertimientos, donde la batería ayuda a evitarlos.
Cooperación bilateral y co-diseño regulatorio local
En cuanto a las mejores prácticas para impulsar la ejecución de este tipo de proyectos, Diana Laura Rebollar, asesora en Energía en la Alianza Energética entre México y Alemania de la GIZ, señaló que lo más efectivo ha sido el trabajo directo con gobiernos, entidades reguladoras y tomadores de decisiones.
Esto, explicó, implica no solo documentos técnicos, sino reuniones, seminarios y talleres para explicar cómo opera la tecnología y qué necesita para ser bancable. Ese entendimiento es el que destraba condiciones habilitantes, dijo.
Como contraste, expuso que en Alemania el crecimiento fue de abajo hacia arriba con techos solares residenciales, mientras que en México el impulso es de arriba hacia abajo, con proyectos de gran escala que ya incorporan cerca de 30 por ciento de capacidad con almacenamiento, asociado o aislado, conocido como “stand-alone”.
Por tanto, advirtió que no hay transferencia directa de modelos. Cada sistema eléctrico y marco regulatorio es distinto.
“La cooperación no busca importar regulación, sino co-diseñar soluciones locales”, afirmó.
Debida diligencia como requisito de acceso a mercado y financiamiento
En su participación, Stine Jensen, asesora de Debida Diligencia y Cadenas de Suministro Responsables, explicó que en Europa la debida diligencia dejó de ser opcional. Ahora, tanto la Ley alemana como la normativa europea exigen garantizar derechos humanos y ambiente en toda la cadena, más allá del proveedor directo.
“Por ello, un desarrollador en México que busque vender tecnología o acceder a financiamiento internacional para un sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS) debe cumplir con estas exigencias”, evidenció Jensen.
El enfoque, subrayó, ya no es solo identificar riesgos, sino prevenirlos, con foco en extracción y refinamiento. Esto no se resuelve con un cuestionario, sino con trabajo transversal, transparencia y alianzas a largo plazo.
Asimismo, recordó que las leyes ya están en vigor y se endurecerán desde diciembre del próximo año, por lo que el reporte de sostenibilidad es clave para mostrar avances y hoja de ruta.
En materia de concentración de materiales, Rebollar señaló que China domina alrededor de 23 por ciento en minería, pero 74 por ciento en baterías, 85 por ciento en celdas, más de 90 por ciento en grafito y de 60 a 70 por ciento en litio y cobalto refinado, frente a 6 a 7 por ciento de Estados Unidos y Europa.
Frente a ello, el riesgo mayor está en el grafito y celdas. Sin embargo, para México la pregunta no es sustituir a Asia, sino en qué eslabón aportar a la resiliencia de Norteamérica, como integración de sistemas, ensamble e ingeniería, lo que encaja con esquemas de desarrollo conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) donde el almacenamiento ya es requisito.
Recomendaciones
Finalmente, Diana Rebollar recomendó aprovechar la ventana regulatoria actual con proyectos viables pero adaptables a cambios futuros, incorporando desde el inicio mejores prácticas de género y economía circular.
Por su parte, Stine Jensen recomendó invertir en capacitación y gobernanza, capacitando a compras, legal, sostenibilidad y operaciones, y reflejándolo en contratos y normas internas con trazabilidad y evidencias auditables.
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