El uso del gas natural en el transporte, principalmente de carga, ayuda a las empresas a cumplir con sus objetivos corporativos relacionados con los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), coincidieron representantes de la industria.
Por ser un combustible libre de emisiones y de partículas suspendidas, el gas natural comprimido para uso vehicular (GNV) es considerado el más limpio, en contraposición de los tradicionales, como el diésel o las gasolinas.
“Tienes acceso a clientes corporativos con muchas exigencias respecto a lo que llaman ESG. Tienen que cumplir con una serie de mandatos donde van a buscar a transportistas para no afectar tanto al medio ambiente”, dijo Enrique Taracena, director general de Natgas.
En el webinar Gas Natural Vehicular y Transporte de Carga en México, celebrado esta mañana, Ernesto del Blanco, director general de ELAM-FAW, expuso por su parte que actualmente todas las empresas, independientemente de su actividad, deben reducir su huella de carbono y muchas de ellas solo lo pueden hacer mediante el transporte de sus productos.
“Hay muchas empresas que están buscando este tema […] Creo que como empresa [transportista] te tienes que convertir en un facilitador de esto”, consideró.
Refirió como ejemplos empresas minoristas de venta de productos o cerveceras, que tienen la oportunidad de reducir su huella de carbono en el segmento del transporte de sus mercancías.
De acuerdo con las últimas estimaciones al 2022, el sector transporte en México era el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) con una participación de alrededor de 20 por ciento del total, que llegaba a las 789 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalentes (mmt/CO2e), según cifras oficiales.
La organización Iniciativa Climática de México (ICM) ubicaba la participación de este sector en 34 por ciento un año antes, igualmente el más alto por encima del sector de la energía que tenía el 22 por ciento.
ICM también detalló que la mezcla de energía utilizada por el sector transporte en el país estaba compuesta por derivados del petróleo en un 99.7 por ciento; 0.2 por ciento de electricidad, y un 0.1 por ciento por gas natural.
TMEC y aranceles en EE. UU.
En el webinar, moderado por Susana Cazorla, directora general de SICEnrgy, De Blanco habló sobre la aplicación de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos a las importaciones de vehículos hechos en México.
Al respecto, resaltó, por un lado, que la industria mexicana por el momento ya no está volteando hacia el país vecino, sino que se está enfocando en el mercado interno y a los tratados con América Latina.
Por el otro lado, apuntó a que la industria vehicular es global porque los componentes para las unidades proceden de varios partes del mundo.
“Hoy no está en nuestra mente entrar al mercado norteamericano. Me parece que tenemos mucho por hacer por nuestro país y, depués de nuestro país, tenemos muchos tratados con América Latina, donde creo que podemos seguir creciendo de manera conjunta”, expresó.
Al respecto, agregó que ya llegará el tiempo en que se regrese la mirada de la industria mexicana hacia Estados Unidos.
Añadió que los camiones producidos en el mundo son globales, ya que algunas piezas o componentes se fabrican en Europa, otras en Estados Unidos y otras en China, por mencionar algunas.
“El tema de los aranceles no nos afecta. Nuestro precio es exactamente el mismo de diciembre del año pasado. Seguiremos produciendo en México y apostando por México y aquí vamos a estar”, refrendó De Blanco.
Beneficios del GNV
En el evento, en el que participó igualmente Guillermo Gómez, director general de Consultoría Sustentable G2H, se destacaron los beneficios del gas natural comprimido para uso vehicular. Entre ellos, mencionaron:
- Menor precio en comparación con los combustibles tradicionales, como el diésel, hasta en un 40 por ciento. En los gastos de una empresa promedio, el combustible para transporte es el segundo más alto después de la nómina.
- Reducción de emisiones de GEI y partículas suspendidas.
- Menor desgaste del motor, por tanto, menores costos de mantenimientos. Un motor a diésel requiere mantenimiento mayor al millón de kilómetros, mientras que con el GNV el tiempo puede alargarse al millón 500 kilómetros.
- Seguridad para las unidades y los transportistas. No hay riesgos de robo de combustible, como el llamado “huachicol” –presente en el diésel y las gasolinas–, y tampoco de unidades transportadoras del energético.
- Precio relativamente estable. No está sujeto a los aumentos inflacionarios, tiene sus ciclos en el mercado internacional, pero las empresas adquieren coberturas para que no impacten en el precio al cliente.
- Potencia similar a la de los combustibles líquidos tradicionales. Actualmente los motores a GNC son más grandes y brindan la misma potencia y rendimiento.
- Oportunidad de instalar almacenamiento para usos propios en patios de carga. Además, se estudia la posibilidad de regular el almacenamiento en tanques, conocido como “módulos de almacenamiento sobre ruedas”.
Guillermo Gómez explicó que en materia de normatividad ya se está trabajando para considerar la evolución de la industria del GNV, incluso en los llamados “ductos virtuales”, esto es, transporte de gas natural en autotanques.
Agregó que este 2026 se llevará a cabo la actualización de la norma específicamente para estaciones de servicio de gas natural comprimido para uso vehicular.
“En sesiones de grupos de trabajo con la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) ya fue atendida la norma para actualizar los modelos que hoy en día existen, porque nos habíamos quedado muy rezagados en ese punto de cómo las estaciones, algunas ya paquetizadas, que permite a través de los ductos virtuales –es decir, estos módulos de almacenamiento transportables– meter algunos módulos adicionales para expender directamente el gas natural vehicular”, explicó.
El sector transporte en México inició el 2026 con una aportación de 6.3 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, informó Cazorla.
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