Recuerde que este miércoles se celebrará el 88 Aniversario de la Expropiación de la Industria Petrolera, algo así como el cumpleaños no oficial de Pemex.
Por ello, en el piso 45 de Marina Nacional andan muy ajetreados con el pastel y los adornos, pero muy calladitos porque no quieren que nadie se entere.
Lo que pasa es que este año lo van a festejar más “en familia” y sin prensa que a veces pregunta lo que no debe.
Según comentan mientras inflan los globos rojos y verdes, es que este año la celebración se llevará a cabo en Ciudad Madero, Tamaulipas, o posiblemente en Veracruz, anfitrionando la gobernadora Rocío Nahle García.
Y es que ni la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ni el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, traen muchas ganas de andar respondiendo sobre temas incómodos, como los resultados de la empresa a 2025, la persistente deuda con proveedores, o si va a ver o no fracking para aumentar la producción de gas natural para asegurar la soberanía energética. Y ya para qué mencionar la crisis energética mundial por la guerra allá, en Irán, y su impacto en el precio de las gasolinas, con y sin pacto con los empresarios de la industria.
En fin, el asunto es celebrar a gusto, ¿o no?
TMEC y el negrito en el arroz de los aranceles
Tome en cuenta que este lunes comienzan las rondas de conversaciones preparatorias entre México y Estados Unidos rumbo a la revisión formal del tratado comercial de América del Norte, el llamado TMEC, prevista a iniciar el primero de julio próximo.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, logró el acuerdo con el representante comercial del gobierno norteamericano, Jamieson Greer, de efectuar estas rondas bilaterales en las que se tratarán temas fundamentales en la agenda de ambas naciones, como las claves de las reglas de origen, el aumento de la producción regional y la integración de las cadenas de suministro, puntos que pueden beneficiar y dar mayor certeza a la industria automotriz, por ejemplo.
Pero hay un foco amarillo. El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió la semana pasada con que podría imponer aranceles adicionales a México, junto con otros once países más la Unión Europea. ¿El delito? El propio Greer explicó que consiste en que estos países tienen un superávit en producción de bienes manufacturados con respecto a la economía estadounidense, un punto considerado en la Sección 301 de la Ley de Comercio de esa nación emitida en 1974. Imagínese usted.
Pareciera que el mandatario buscara por todos los medios la forma en cómo y en qué usar el juguetito que representan las tarifas arancelarias.
¿Y cómo vamos en energía? Por lo pronto, este renglón ha descendido en prioridad en parte gracias a las reformas constitucional y a leyes secundarias de Sheinbaum Pardo que, contrario al discurso del sexenio pasado, abrieron este sector a la participación privada, principalmente ahora bajo los esquemas de desarrollo de proyectos mixtos.
¿Qué tanto ayudarán a la tan buscada integración energética regional? El tiempo lo dirá.
Reconversión de la termoeléctrica de Tula
Este fin de semana la directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Calleja Alor, junto con sus muchachos, se dio una vuelta al estado de Hidalgo para supervisar lo que será la reconversión a gas natural de la central termoeléctrica “Francisco Pérez Ríos”.
Según lo programado, con esta reconversión, la central aportará unos 930 megawatts (MW) de capacidad nueva al Sistema Eléctrico Nacional, pero sobre todo, se espera que disminuya significativamente su impacto ambiental.
Actualmente, la termoeléctrica –con capacidad nominal de 1,500 MW– suministra alrededor de 20 por ciento de la energía eléctrica que requiere el Valle de México, pero contribuye con una tercera parte de la contaminación del aire en la zona, junto con la Refinería “Miguel Hidalgo”, instalada también en Tula.
La reconfiguración consistirá en retirar tres unidades termogeneradoras, principalmente de combustóleo, y la colocación de dos unidades a gas natural, con una inversión total estimada en 25 mil 970 millones de pesos.
De concretarse el proyecto, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo habrá dado un paso significativo no solo en materia energética, sino en el cuidado de la salud y de la calidad de vida de los habitantes del centro del país.
Sin embargo, aún está por saberse cómo llevar el gas natural a la central. Permítanos recordar a usted que durante la gestión del ex titular de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, no hubo forma de destrabar el paso por Puebla del gasoducto que viene desde Tuxpan, Veracruz, y llegaría justamente a Tula en un recorrido total de unos 283 kilómetros.
El proyecto ha estado parado principalmente por una mala gestión social que no solo dejó como herencia inversiones detenidas, sino desabasto de gas a una zona estratégica del país. Ojalá para cuando la reconversión de la termoeléctrica finalice, ya haya avances en el ducto.
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