Prácticamente desde inicios de la actual administración, una palabra se ha convertido en el fantasma de la política energética porque no se ve, pero asusta.
En agosto de 2025, el gobierno federal presentó en magno evento el Plan Estratégico para Fortalecer a Pemex 2025-2035 que, entre otros objetivos, planteaba aumentar la producción nacional de gas natural y parte de ello era explorar los llamados yacimientos no convencionales, aunque el director general de la empresa estatal, Víctor Rodríguez Padilla, aclaró que no va a ser mediante la fractura hidráulica de las rocas, llamada “fracking”. Pero ¡shhh…! Usted no diga esa “palabra”.
En ese entonces, pareció que el funcionario evitaba herir las susceptibilidades del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien durante su mandato abiertamente se pronunció en contra de esta técnica.
Sin embargo, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a través de la Secretaría de Energía de Luz Elena González Escobar, volvió a insistir la semana pasada en que México va por esos recursos no convencionales aunque evitó –otra vez– mencionar la “palabra”. En cambio, se habló de “una técnica” moderna, con un mínimo de impacto ambiental y, sobre todo, con un consumo bajo de agua. Incluso se anunció la conformación de un Comité Técnico-Científico que va estudiar la mejor forma de hacerlo.
El lado positivo del asunto es que, independientemente de la mordaza ideológica que evita pronunciar la “palabra”, la administración de Sheinbaum reconoce que México necesita impulsar el gas doméstico por razones de seguridad energética, pero sobre todo, que Pemex no puede solo, así que se promoverán las inversiones –y las tecnologías– privadas para llevarlo a cabo.
Por lo pronto, como trascendió igualmente la semana pasada, ya andan por tierras mexicanas representantes del gigante financiador de proyectos energéticos BlackRock que, nada más en el estado de Texas, ha invertido unos 400 mil millones de dólares en proyectos de petróleo y gas, entre ellos, los de… Bueno, esa “palabra”, por supuesto.
De memes y gasolinas
Si hubiera un concurso semanal de memes energéticos, sin duda, el ganador habría sido ese que muestra a la presidenta de la República como toda una reina francesa María Antonieta diciendo: “Si la gasolina Premium está cara, que le echen Magna”. Recuerde que a la monarca se le atribuye la frase: “Si no tienen para pan, que coman pasteles”. Sería cómico, efectivamente, si no fuera porque el tema es serio y, además, desgraciadamente la frase es real.
En la conferencia matutina del miércoles de la semana pasada, la prensa preguntó a la mandataria sobre el alto precio que ha alcanzado la gasolina con contenido de 91 octanos o mayor, tipo Premium, a lo que ella respondió: “Pueden cargar Magna”, refiriendo a que es más barata y, además, tiene un precio tope no mayor a los 24 pesos por litro.
Sin entrar al detalle técnico de que cada vehículo viene con especificaciones claras sobre el tipo de combustible que requiere, lo grave de la respuesta es que expone un desprecio tácito hacia los problemas de la población, en este caso, el precio alto de un producto de consumo, un hecho que se torna todavía más serio al considerar que es la propia Presidenta del país quien lo expresa. Sí, como supuestamente lo hizo la reina francesa.
No dejamos de reconocer el esfuerzo que hace la actual administración, junto con el sector privado, para mantener estables los precios de los combustibles en el país, más ahora que el conflicto en Medio Oriente no tiene para cuándo solucionarse y que ha incrementado los precios internacionales de los energéticos.
¿Error de comunicación? ¿Solo un mal día? Por el bien del pueblo de México, ojalá no se repita.
Nuevas DACG en materia de almacenamiento de energía
En donde andan muy contentos es en el sector eléctrico del país. Es que la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Juan Carlos Solís Ávila por fin aprobó las Disposiciones Administrativas de Carácter General en materia de almacenamiento de energía eléctrica, normatividad esperada con ansias por generadores, consumidores y demás participantes en este segmento de la energía.
Si usted ha dado seguimiento a este tema, sabrá que la CNE introdujo el concepto de Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) en la Ley del Sector Eléctrico y ahora en las DACG reconoce cinco modalidades de participación, incluido el autoconsumo y los sistemas que no están asociados ni a una central generadora, ni a un centro de carga, o consumidor.
Como hemos dicho en ocasiones anteriores, la emisión de este tipo de normatividad permite dar orden al sector y agrega a la certeza jurídica tan apreciada por las inversiones privadas. Pero destaca, sin demeritar lo anterior, el hecho de que –a diferencia del sexenio pasado– se escucha y considera la opinión de los participantes.
Esperemos que las nuevas DACG se publiquen en el Diario Oficial de la Federación no más allá de esta semana.
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