La nueva oleada de tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a estrangular el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella logístico por el que transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo.
El cierre de esta vía marítima ha encendido las alarmas de seguridad energética global, golpeando con especial fuerza a Japón. En este complejo escenario, México levantó la mano como un apoyo temporal de la crisis, pero esto genera una profunda paradoja en la estrategia operativa de Petróleos Mexicanos (Pemex).
A pesar de que la administración mexicana mantiene una política energética centrada en la “soberanía nacional”, que busca recortar las exportaciones de crudo y priorizar el abasto de refinación del Sistema Nacional de Refinación (SNR) para producir gasolinas y diésel, la petrolera estatal envió un cargamento de 1 millón de barriles de crudo hacia el archipiélago asiático.
La ruta del crudo mexicano en el Pacífico
De acuerdo con datos del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI, por sus siglas en inglés) difundidos por la agencia Reuters, el hidrocarburo mexicano llegará este viernes a la refinería de Yokkaichi, en la región central de Japón, para posteriormente ser transferido a su destino final en la refinería de Chiba, ubicada en la periferia de Tokio.
Este suministro es parte de un acuerdo bilateral pactado en abril entre la presidenta, Claudia Sheinbaum, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anticipando los riesgos de suministro en la región de Oriente Medio.
¿Cuánto petróleo consume Japón?
Si bien el envío de Pemex alivia la presión inmediata sobre los inventarios japoneses, el cargamento evidencia que el aporte mexicano es apenas una gota en el mar frente a la escala de la demanda nipona.
Con una demanda que ronda los 3.14 millones de barriles diarios (bpd), Japón está en el top 7 de los mayores consumidores globales de petróleo, pero tiene una alta vulnerabilidad, especialmente ante la dependencia de las importaciones.
Datos de la Agencia de Recursos Naturales y Energía de Japón apuntan a que del total de la dieta petrolera de Japón, 97% depende de las importaciones, y la crisis se agrava más, al recibir 95% del total de Oriente Medio, lo que expone su economía a cualquier interrupción de tránsito en Ormuz.
Bajo esta perspectiva, el millón de barriles enviado por Pemex apenas cubre una tercera parte de la demanda de un solo día de actividad industrial y de transporte en Japón.
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