La gasolina mexicana podría ser menos dañina si se regula mejor: estudios confirman que algunos de sus componentes elevan riesgos en la salud. El reciente estudio realizado por el Biofuels Research Project reveló evidencia sobre el impacto de los compuestos aromáticos “BTEX” presentes en gasolinas y otros combustibles fósiles, que alteran factores biológicos relacionados con el desarrollo de cáncer y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.
El proyecto es desarrollado por el Hormel Institute de la Universidad de Minnesota, la propia Universidad de Minnesota y la Universidad de Illinois en Chicago. La investigación inició hace 8 años y actualmente cursa su fase 3, de 2024 a 2026, tras completar la fase 1 entre 2018 y 2021 y la fase 2 entre 2021 y 2023. Gail Dennison, directora de Desarrollo del Hormel Institute, explicó que al arrancar el estudio no se sabía si estos compuestos eran dañinos. Hoy confirman su efecto negativo en el cáncer de pulmón y en la eficacia de la quimioterapia.
“¿Cuál podría ser una alternativa más limpia, más saludable y más segura al BTEX?”, cuestionó Dennison.
En ese sentido, el Hormel Institute enfoca su investigación en encontrar sustitutos que prevengan enfermedades. El estudio se centra en benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, conocidos como BTEX, utilizados para mejorar el rendimiento de los motores. La gasolina contiene 19.2 por ciento de BTEX en total: 0.6 por ciento benceno, 10.9 por ciento xileno, 2.2 por ciento etilbenceno y 5.5 por ciento tolueno, detalló el Dr. Steffen Mueller, director asociado del Centro de Recursos Energéticos de la Universidad de Illinois en Chicago. Estos compuestos son emitidos por la combustión en aviación, transporte marítimo, transporte terrestre e incluso en la generación eléctrica para vehículos eléctricos.
“Subestimamos el comportamiento carcinogénico, el peligro de los aromáticos. Y en el futuro habrá necesidad de una regulación adicional”, advirtió Mueller.
Al respecto, la Dra. Lena Hillekivi-Clark, de la Universidad de Minnesota, presentó evidencia científica que vincula estas emisiones con alteraciones en mecanismos celulares asociados al desarrollo y progresión del cáncer. Para sustentarlo, refirió un estudio publicado en “Lancet Planet Health 2025“, con datos de 757 ubicaciones globales, que identificó riesgo elevado de mortalidad cardiovascular y respiratoria en México, Argentina y Uruguay por exposición ambiental a BTEX. También citó un análisis del UK BioBank que asoció mayor exposición a estos compuestos con riesgo de 18 tipos de cáncer, entre ellos el cáncer de mama, que aumentó más del 20 por ciento, además de ovario, cerebral y de sangre. La investigadora añadió que otros trabajos han vinculado la exposición a BTEX con trastorno del espectro autista en bebés y con enfermedades cardiovasculares en adultos.
Una opción más limpia
Frente a este panorama, los investigadores propusieron la sustitución parcial de estos compuestos por biocombustibles. Las pruebas del Laboratorio NC de la Universidad de Minnesota demostraron esa reducción. El etanol no solo disminuye las emisiones contaminantes sino también la presencia de partículas finas y sustancias potencialmente cancerígenas en el ambiente.
“Agregamos 15 por ciento de etanol a la gasolina… todos los compuestos BTEX se redujeron significativamente”, afirmó Hillekivi-Clark.
De acuerdo con los investigadores, las regulaciones de aromáticos en los combustibles fósiles en México podrían resultar insuficientes frente a esta nueva evidencia. Actualmente solo se regula el benceno, con un límite de 1 por ciento en Ciudad de México y 2 por ciento en el resto del país, mientras que tolueno, etilbenceno y xileno no están regulados, pese a que el benceno es carcinógeno Grupo 1 y el etilbenceno es posiblemente carcinógeno Grupo 2B según la IARC. Mueller señaló que este vacío normativo ignora que los aromáticos están presentes en toda la cadena de combustibles líquidos.
Por su parte, Galo Galeana, director de Biomovilidad, indicó que el tema cobra relevancia en la transición energética que promueve el gobierno federal hacia combustibles renovables y no fósiles. Confirmó acercamientos con SEMARNAT Federal, SEMARNAT CDMX, el Instituto Nacional de Salud Pública y Cofepris para informar sobre los hallazgos. Reconoció que los estudios iniciados en México no han llegado a la profundidad necesaria por falta de apoyo económico.

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