Las finanzas públicas de México cerraron el primer trimestre de 2026 mejor de lo previsto, de acuerdo con un análisis de Víctor Gómez Ayala, analista de Finamex Análisis Económico. El reporte destaca que el déficit fue menor al programado gracias a un fuerte recorte en el gasto. Pemex y CFE contribuyeron al resultado con superávits dentro de las finanzas públicas, aunque en lo individual ambas empresas aún registran pérdidas y mantienen deudas relevantes.
El análisis indicó que el balance público tradicional registró un déficit de MXN 179.4 mil millones, menos de la mitad de los MXN 379 mil millones previstos para el periodo. El ajuste vino del gasto programable, que se contrajo 2.7% real anual, equivalente a MXN 200 mil millones menos. Ese ahorro compensó la caída de 0.7% real anual en los ingresos totales, que sumaron MXN 2.2 billones. La recaudación se vio afectada por menores volúmenes de exportación de petróleo y la fortaleza del peso, mientras los ingresos tributarios retrocedieron 0.6% por la desaceleración en construcción y manufactura.
Con ese ajuste, el balance primario dio la vuelta y pasó a un superávit de MXN 101.1 mil millones, cuando se esperaba un déficit de MXN 26.7 mil millones.
En cuanto a las empresas productivas del Estado, Pemex y CFE contribuyeron al resultado: Pemex reportó un superávit de MXN 7.6 mil millones dentro de las finanzas públicas, lejos de los MXN 56.3 mil millones programados. El resultado se explicó por una baja de 30.4% real anual en su gasto primario. CFE, por su parte, sorprendió con un superávit de MXN 27.8 mil millones frente al déficit de MXN 7 mil millones que se anticipaba, tras recortar su gasto 19.3% real anual.
“Los resultados fiscales del Q1-2026 en México evidencian una estrategia de consolidación que recae en gran medida en la compresión del gasto antes que en la solidez de los ingresos, una postura que funciona, pero que tiene límites”, evidenció Víctor Gómez.
Resultados individuales
En lo que respecta a sus resultados individuales, Pemex tuvo números rojos con una pérdida neta de USD 2.5 mil millones entre enero y marzo, aunque operativamente ganó USD 2.2 mil millones. El resultado se erosionó por USD 2.6 mil millones en derechos e impuestos pagados a la Tesorería, USD 1.1 mil millones de costo financiero y pérdidas cambiarias de magnitud similar.
Por divisiones, Exploración y Producción tuvo una pérdida neta de USD 3.6 mil millones por la carga fiscal, mientras Transformación Industrial arrojó un superávit neto de USD 1 mil millones. Respecto a su deuda, la financiera se redujo a USD 79 mil millones y la de proveedores a USD 20.8 mil millones, con amortizaciones por USD 11.3 mil millones pendientes este año.
En el caso de CFE, la empresa reportó un resultado prácticamente en equilibrio con una pérdida de apenas USD 22 millones en el trimestre, una mejora notable frente a los USD 0.8 mil millones perdidos del año pasado, mientras que a nivel operativo, reportó una utilidad de USD 1.8 mm, muy por encima de los USD 0.8 mm de 2025.
Por otro lado, los ingresos crecieron 8.8% real anual (de USD 8.1 mm a USD 8.8 mm), mientras que el gasto total se contrajo 5.5% (de USD 7.4 mm a USD 7.0 mm). Los factores de mejora fueron por menores costos de combustible y una reducción de costos laborales. Sin embargo, los resultados financieros pasaron de 1.5 mm a una pérdida neta de USD 1.7 mm.
“Las sorpresas positivas de Pemex y CFE son alentadoras, aunque ambas reflejan disciplina en el recorte de costos antes que una recuperación operativa, y las vulnerabilidades estructurales no han sido resueltas; en particular la carga de deuda de Pemex y las crecientes pérdidas financieras de CFE”, señaló Gómez.
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