Por motivos de seguridad nacional, Estados Unidos prohíbe la importación, adquisición e instalación de equipos y componentes eléctricos a granel que hayan sido producidos en el extranjero, de acuerdo con una Orden Ejecutiva firmada el día de ayer por el presidente norteamericano, Donald Trump.
El documento publicado en el portal oficial de la Casa Blanca se refiere a equipos que podrían representar un riesgo de sabotaje, acceso no autorizado, interrupción del suministro o “efectos catastróficos” en la infraestructura crítica de los Estados Unidos.
Asimismo, la Orden, bajo el nombre “Declaración de una emergencia nacional para proteger el sistema de energía a gran escala de los Estados Unidos”, precisa que esta nueva disposición es aplicable a importaciones que involucran entidades propiedad de gobiernos extranjeros bajo embargo de armas o regímenes sancionados, lo que incluye los productos que estén bajo jurisdicción de dichos gobiernos.
También están contemplado cualquier país que el Secretario de Energía de Estados Unidos determine que está involucrado en conductas perjudiciales para la seguridad nacional o la política exterior de Washington.
La Orden Ejecutiva asegura que “ciertos actores extranjeros” están aumentando la creación y explotación de vulnerabilidades en el sistema de energía a granel de los Estados Unidos, por un lado, y por otro expone la creciente dependencia de la nación de energía eléctrica ante la fabricación de centros de datos y la llegada de la Inteligencia Artificial.
“El rápido crecimiento de la fabricación avanzada, centros de datos, inteligencia artificial y producción de defensa ha aumentado la dependencia de la Nación en electricidad abundante y confiable, y magnificado las consecuencias de un ataque exitoso o interrupción del suministro en el sistema de energía a granel”, advierte el documento.
¿A qué equipos se refiere?
La Orden, sustentada en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y la Ley de Emergencias Nacionales, contempla una gama amplia de equipos para subestaciones eléctricas, salas de control y estaciones de generación de energía.
Refiere, por ejemplo, transformadores de gran escala, inversores para servicio público, sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, sistemas de control industrial, interruptores de circuito de alto voltaje y turbinas de generación.
Sin embargo, aclara que la nueva disposición no aplica a instalaciones de distribución local de energía eléctrica.
Respecto al Departamento de Energía, bajo el mando de Chris Wright, la Orden establece que deberá emitir la regulación correspondiente en un plazo no mayor a 120 días.
Pero también la dependencia deberá identificar equipos ya instalados en los Estados Unidos que pudieran representar riesgos, además de emitir recomendaciones para abordar las amenazas, incluyendo el posible aislamiento, monitoreo o eliminación de los equipos y componentes.
Aún más, el Departamento de Energía deberá colocar una serie de requisitos en los equipos fabricados en el extranjero que ya estaban en servicio en territorio norteamericano previamente.
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