América Latina ante la guerra tecnológica energética
Álvaro Ríos Roca* / para Energía a Debate En plena pandemia, durante el 2020, acontecieron hechos muy relevantes en los países líderes del mundo. La Unión Europea lanzo una estrategia para impulsar la industria del hidrogeno (azul y verde) con un enorme gasto público de billones de euros a desembolsar en las próximas décadas a manera de generar y comercializar tecnología limpia al resto del planeta. No sólo les interesa combatir el cambio climático, sino también dejar de depender de recursos fósiles, que no tienen y que les impactan negativamente. China se lanzó a declararse carbono neutral en el 2060, casi acompañando la declaración de París, en el que muchos países pretenden ser carbono neutral el 2050. China es y será, de lejos, el gran fabricante de sistemas solares, eólicos y por supuesto baterías de almacenamiento a utilizarse en vehículos y como respaldo para las energías intermitentes. China será también uno de los principales suministradores globales de material eléctrico para respaldar redes de distribución en sistemas cada vez más distribuidos, electrolineras y otros. Es decir, será el nuevo fabricante en escala de nuevas tecnologías de energías limpias. Obviamente, para fabricar todo lo anterior buscara minería ...