Introducción
Trion muestra que los proyectos energéticos estratégicos requieren continuidad institucional, capital especializado y decisiones que trasciendan los ciclos políticos. Su planeación, financiamiento, construcción y puesta en operación suelen requerir décadas de trabajo, miles de millones de dólares en inversión y la participación coordinada de gobiernos, operadores, inversionistas y proveedores especializados.
El campo Trion es un ejemplo de ello. Descubierto por Pemex en 2012, en el Cinturón Plegado Perdido del Golfo de México, el proyecto ha transitado por distintos momentos políticos, regulatorios y corporativos sin perder de vista un objetivo común: desarrollar uno de los recursos petroleros más importantes de México en aguas ultraprofundas.
A casi diez años de su adjudicación y con una primera producción prevista para 2028, Trion ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los proyectos energéticos de largo plazo, el papel de las asociaciones estratégicas y la importancia de la continuidad institucional para materializar inversiones de gran escala.
El 5 de diciembre de 2016, la Comisión Nacional de Hidrocarburos llevó a cabo la licitación pública internacional para seleccionar al socio estratégico de Pemex para el desarrollo del campo. Tras un empate entre BP y BHP en la regalía máxima adicional permitida (4.00%), la adjudicación tuvo que definirse mediante un mecanismo de desempate.
BHP resultó ganador al ofrecer aproximadamente 624 millones de dólares, equivalentes a cerca de 12.9 mil millones de pesos al tipo de cambio de esa época. Dicho bono constituyó un bono a favor del Estado mexicano (FMP y aportación adicional) y significó uno de los montos más altos obtenidos durante las rondas petroleras mexicanas, reflejando la confianza de los inversionistas en el potencial geológico de México y en la fortaleza institucional que entonces respaldaba las inversiones de largo plazo.
En 2022, Woodside Energy adquirió el negocio petrolero de BHP y asumió su participación en el proyecto. Actualmente, Woodside participa con el 60% y funge como operador, mientras que Pemex conserva el 40%, manteniendo una de las asociaciones estratégicas más relevantes en la historia reciente del sector energético mexicano.
Más allá de sus cifras de inversión, reservas o producción estimada, Trion constituye un caso de estudio sobre la forma en que se desarrollan los grandes proyectos energéticos: mediante horizontes de largo plazo, distribución de riesgos, disciplina financiera y una visión que trasciende administraciones y coyunturas políticas.
¿Por qué Trion requirió un farm-out?
Un farm-out es una asociación estratégica mediante la cual el titular de un área petrolera incorpora a un socio para compartir inversión, riesgos, tecnología y capacidades operativas. En el caso de Trion, este esquema permitió que Pemex desarrollara un proyecto de aguas ultraprofundas junto con un operador internacional, reduciendo la carga financiera y distribuyendo riesgos propios de una inversión de gran escala.
Las asignaciones para desarrollo mixto
La reforma energética de 2025 eliminó la denominación de los farm-outs, pero mantuvo el principio económico que les dio origen: compartir capital, tecnología y riesgos para desarrollar proyectos de gran complejidad. Las Asignaciones para Desarrollo Mixto representan una nueva arquitectura jurídica para atender una necesidad que permanece vigente.
No obstante, el desafío no consiste únicamente en diseñar nuevos contratos, sino en convencer al mercado de que dichos contratos serán respetados durante décadas. En proyectos cuyo ciclo de vida supera fácilmente los veinte años, la seguridad jurídica constituye un activo económico.
Los inversionistas evalúan tanto el potencial geológico como la estabilidad institucional y la previsibilidad regulatoria.
¿Trion como caso de estudio o de reflexión?
Trion constituye el caso más representativo de asociación estratégica entre Pemex y un operador internacional derivado de la reforma energética de 2013. Su desempeño será determinante para evaluar si este tipo de esquemas continúa siendo una herramienta eficaz para desarrollar recursos de alta complejidad.
El proyecto integra varios de los elementos que históricamente han limitado el desarrollo independiente de aguas profundas por parte de Pemex: acceso a capital, tecnología especializada, experiencia operativa internacional y distribución del riesgo financiero. En conjunto, estos factores disminuyen la presión sobre las finanzas públicas y fortalecen la capacidad para ejecutar inversiones de gran escala.
Uno de los aspectos menos analizados del proyecto Trion es el valor estratégico de la infraestructura que actualmente se encuentra en desarrollo. En la industria de aguas ultraprofundas, la mayor parte de la inversión no se concentra únicamente en la perforación de pozos, sino en la construcción de infraestructura submarina y de producción: plataformas flotantes, sistemas de producción submarina, ductos, líneas de flujo, umbilicales y facilidades para el procesamiento y transporte de hidrocarburos.
En este contexto, Trion podría convertirse en el primer hub de desarrollo del Cinturón Plegado Perdido. Campos como Nobilis y Maximino, ubicados en la misma provincia geológica, podrían beneficiarse de la existencia de infraestructura compartida, reduciendo inversiones marginales, tiempos de ejecución y riesgos operativos.
En otras palabras, Trion no debe analizarse únicamente como un campo petrolero, sino como la infraestructura que podría hacer económicamente viables otros desarrollos en aguas profundas durante las próximas décadas.
“Trion no debe analizarse únicamente como un campo petrolero, sino como la infraestructura que podría hacer económicamente viables otros desarrollos en aguas profundas durante las próximas décadas”.
¿Puede Trion reabrir el debate energético?
Si llega a la producción comercial cercana a los niveles previstos y mantiene disciplina en costos, demostrará que las asociaciones estratégicas pueden generar simultáneamente producción, ingresos para el Estado, transferencia tecnológica y una distribución más eficiente del riesgo financiero. Un resultado exitoso podría reabrir la discusión sobre el papel de estas asociaciones en el desarrollo de proyectos de alta complejidad y desplazar el debate desde una perspectiva política e ideológica hacia una evaluación basada en resultados económicos.
Competencia internacional
México compite hoy con jurisdicciones que han fortalecido su atractivo para el capital energético. Guyana consolidó uno de los desarrollos offshore más dinámicos del mundo; Brasil preservó la continuidad regulatoria y mantiene un mercado altamente competitivo; Surinam emergió como una nueva frontera exploratoria; y Argentina aceleró el desarrollo de Vaca Muerta con importantes inversiones en infraestructura y exportación.
México no perdió recursos energéticos; perdió momentum competitivo. La verdadera discusión ya no es si el país cuenta con hidrocarburos suficientes, sino si puede recuperar la confianza necesaria para atraer las inversiones que requieren los proyectos de largo plazo.
Conclusión
Trion será evaluado por sus resultados técnicos, financieros y operativos. Sin embargo, su verdadero legado podría trascender la producción de petróleo. Si Trion demuestra que la participación estatal puede coexistir con capital privado, tecnología internacional y generación de valor público, se convertirá en una referencia concreta para el futuro energético de México.
En ese sentido, Trion podría ser recordado no sólo como uno de los proyectos más importantes de aguas ultraprofundas del país, sino como el proyecto que reabrió el debate sobre la forma en que México decidirá desarrollar sus recursos estratégicos durante las próximas décadas.
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