El peligro más crítico para la seguridad energética de México no reside en el petróleo ni en las gasolinas, sino en la baja producción de gas natural.
Francisco Barnés de Castro, socio director de Cifra2 Consultores, advirtió durante el 4° Foro Nacional IMEF que el país enfrenta una tormenta perfecta caracterizada por una caída drástica en la extracción de este recurso, agravada por el alto volumen que Pemex desperdicia mediante el venteo a la atmósfera o destina a su propio consumo.
Las cifras de Petróleos Mexicanos revelan una realidad preocupante, ya que entre 2013 y 2025 la producción de gas natural se redujo casi un 28 por ciento, descendiendo de 6,370 millones de pies cúbicos diarios a apenas 4,496.4 millones.
Esta situación se vuelve más alarmante al observar las reservas probadas, las cuales cuentan con un 90 por ciento de probabilidad de éxito comercial, pues solo garantizan el suministro para los próximos nueve años.
Actualmente, la petrolera estatal apenas logra generar la cuarta parte de lo que el territorio nacional requiere para operar.
Dependencia externa e ineficiencia operativa
La vulnerabilidad del sistema energético se profundiza debido a que Pemex ha incrementado la cantidad de gas que consume internamente o que envía a quemadores de campo.
En el último lustro, esta cifra pasó del 26 por ciento al 42 por ciento del gas disponible, lo que significa que gran parte de la producción nacional se quema en la atmósfera y no llega al mercado.
Como resultado de estas ineficiencias, más del 90 por ciento del gas natural utilizado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la industria privada depende de las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Esta dependencia es vital para la estabilidad nacional, considerando que más del 60 por ciento de la electricidad consumida en el país se genera en plantas de ciclo combinado que funcionan estrictamente con gas.
Además de la generación eléctrica, sectores fundamentales como la manufactura, la industria cementera, la vidriera, la alimentaria y la química dependen totalmente de este insumo.
Según el especialista, el gas natural representa el 45 por ciento de la demanda de energía fósil en México, por lo que desatender este rubro pone en jaque la operatividad de casi todo el país.
Un panorama de demanda creciente
Hacia el futuro, la presión sobre este recurso no hará más que aumentar. La CFE requiere la instalación de nuevas centrales de ciclo combinado para asegurar una base firme ante la demanda eléctrica creciente, mientras que Pemex, de mantener sus niveles actuales de ineficiencia, demandará más gas incluso si su producción sigue bajando.
Barnés de Castro enfatiza que el gas natural es el único combustible que realmente pone en riesgo la soberanía energética, un tema que ha carecido de la importancia debida en los últimos siete años.
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