Petróleos Mexicanos registró una pérdida neta de 45,993 millones de pesos durante el primer trimestre de este año, lo que representa un incremento del 6.1 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con su reporte trimestral, este resultado negativo fue impulsado por la disminución de los ingresos totales, un menor rendimiento de operación y el impacto posterior al pago de derechos petroleros.
En el ámbito de los pasivos, el director de Finanzas de la institución, Juan Carlos Carpio, informó que la deuda financiera se redujo a 79,000 millones de dólares, alcanzando su nivel más bajo desde 2014.
El directivo señaló que esto consolida una trayectoria de desendeudamiento sostenida en años recientes. No obstante, cabe destacar que esta reducción responde a que el Gobierno Federal absorbió la totalidad de dicha deuda, trasladando la responsabilidad de los pagos a la Secretaría de Hacienda.
La administración también reportó una baja del 15 por ciento en el costo financiero respecto al año pasado.
Según la empresa, esto fue posible gracias a la reducción del saldo de la deuda, mejores condiciones en las tasas de fondeo por un menor riesgo y una gestión más eficiente de los pasivos a corto plazo.
Asimismo, se resaltó el regreso de Pemex al mercado de deuda tras nueve años de ausencia, lo que permitiría orientar más recursos hacia proyectos de inversión con potencial de rentabilidad.
Por su parte, Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, defendió los resultados operativos y financieros calificándolos como sólidos y consistentes.
El funcionario aseguró que las cifras reflejan un trabajo disciplinado y una estrategia clara ejecutada en coordinación con el Gobierno Federal y la Secretaría de Hacienda, contando con el respaldo de sus socios comerciales a pesar del saldo neto negativo reportado en el periodo.
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