La transición hacia los autos verdes en México viaja en el carril de alta velocidad. Mientras la industria automotriz en general avanza a un ritmo de 5.3% anual, el segmento de bajas emisiones pisó el acelerador a fondo, con un crecimiento de 22% en la venta de autos nuevos durante la primera mitad del año que ya encendió las alertas —y las oportunidades— en el sector energético nacional.
Detrás del récord histórico de 53,430 unidades colocadas entre enero y junio, hay una radiografía clara de qué tecnologías están ganando la carrera y la presión que viene para la red eléctrica.
Los híbridos marcan la pauta
La fotografía del mercado interno echa por tierra la idea de que el consumidor solo busca eléctricos puros. En realidad, los mexicanos están optando por las unidades híbridas enchufables.
De acuerdo con el reporte de la Electro Movilidad Asociación (EMA), los híbridos enchufables (PHEV) colocaron 31,063 unidades comercializadas, un brinco del 29% frente al año pasado.
Mientras tanto, los eléctricos puros sumaron 22,236 unidades (un alza del 14%) y los eléctricos de rango extendido apenas tocan las 131 unidades, pero crecen a un ritmo del 40%.
Para Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), el mensaje del mercado es contundente: “El crecimiento demuestra que no existe una sola solución para todos”. Con una satisfacción del cliente del 95%, el apetito por estas tecnologías ya es real; el reto ahora está del lado de la oferta y la infraestructura.
Infraestructura: ¿Suficiente para el voltaje que viene?
El Barómetro de Electromovilidad de la EMA reporta un cierre de junio con 60,934 posiciones de recarga operativas (sumando públicas y residenciales).
A simple vista, el salto de 55.2% respecto a las 39,257 del año previo es masivo. Sin embargo, el crecimiento acelerado de los puntos de carga puede generar presiones a la red eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad.
Vender autos en un entorno geopolítico complejo y con cadenas de suministro presionadas ya es un logro de resiliencia para las distribuidoras integradas en la AMDA. Pero el verdadero salto cuántico, como advierte el propio Grandio, no es comercial, sino estructural.
El siguiente paso de la agenda, dijo, no es convencer al comprador, sino generar la certidumbre regulatoria que permita anclar las inversiones en manufactura nacional y blindar al sector ante la sacudida tecnológica global.
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