El apetito por invertir en México enfrenta un cuello de botella como severo: la falta de energía eléctrica. Mientras el país busca afianzarse como el principal destino para la relocalización de cadenas de suministro (nearshoring) y el despliegue de centros de datos e inteligencia artificial, la infraestructura del sistema eléctrico nacional se mantiene rezagada ante una demanda que crece a un ritmo superior al de la propia economía y que mantiene un sesgo profundamente industrial.
En este escenario, el área de Estudios Económicos de Banamex y Moody’s coinciden en que la insuficiencia de generación y transmisión es un freno potencial para las aspiraciones de crecimiento del país.
Banamex: la brecha eléctrica y los riesgos del nuevo marco regulatorio
De acuerdo con un análisis del área de Estudios Económicos de Banamex, la brecha en el sector eléctrico representa una restricción estructural crítica para captar nueva inversión productiva.
La Secretaría de Energía (Sener) proyecta que para 2030 los centros de datos requerirán cerca de 1.5 gigawatts (GW), lo que implicará inversiones de aproximadamente 18,000 millones de dólares en los próximos cinco años.
Esta cifra no prevé la demanda adicional que generará la llegada de empresas de sectores como el de semiconductores, equipos de cómputo o el automotriz.
Para Banamex, cerrar esta brecha requerirá inyecciones de capital en generación, transmisión, distribución, almacenamiento e integración de renovables. Sin embargo, el banco subraya que el ritmo de ajuste no dependerá solo del apetito del capital privado, sino de la capacidad institucional para traducir la planeación en permisos, estudios de interconexión y reglas claras.
Respecto a los lineamientos para proyectos mixtos de inversión presentados por el Gobierno Federal en enero de este año, el análisis advierte que persisten riesgos relevantes, como la rectoría estatal dominante —derivada de la Ley del Servicio Eléctrico que otorga a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al menos el 54% de la capacidad de generación—, la discrecionalidad en la entrega de permisos, la concentración institucional y la dependencia del presupuesto federal, factores que amenazan con convertirse en cuellos de botella para el sector privado.
Moody’s: “insuficiencia estructural” atenta contra el despegue de la IA
Por su parte, Moody’s aborda el problema desde el frente tecnológico. En su reporte “La IA pone de manifiesto brechas estructurales en América Latina que limitan la adopción y competitividad”, la calificadora concluye que la red eléctrica podría ser el principal obstáculo para el despegue de la inteligencia artificial (IA) en el país.
Moody’s señala que México padece una “insuficiencia estructural” en su oferta eléctrica, derivada de años de baja inversión y decisiones políticas que frenaron la expansión del sistema. El problema central radica en que los centros de datos de nueva generación consumen volúmenes de energía sustancialmente mayores a los tradicionales y requieren redes de transmisión hiperestables.
Aunque la CFE mantiene en marcha un plan de inversión por 28,200 millones de dólares hacia 2030 para ampliar la generación y dar firmeza a la red, Moody’s pone en duda que dicho monto sea suficiente para cubrir de manera simultánea la demanda industrial existente y la nueva exigencia energética de los centros de datos dedicados a IA.
A este panorama se suma el factor hídrico: la calificadora advierte que los sistemas de enfriamiento de estas instalaciones consumen grandes volúmenes de agua en zonas del centro del país con alto estrés hídrico, lo que complicará los permisos ambientales y sociales a futuro.
Si bien México representa el 27% de la capacidad instalada de centros de datos en América Latina, ubicándose en segundo lugar regional detrás de Brasil (49%), Moody’s destaca que la ventaja mexicana se queda únicamente en la capacidad física instalada, mientras que países como Brasil y Chile lideran en la adopción efectiva de la IA debido a menores rezagos en regulación, talento e infraestructura.
Pese a los vientos en contra, la agencia identificó a un grupo de grandes empresas mexicanas en posición de capitalizar la adopción de IA: Arca Continental, Coca-Cola FEMSA y Grupo Bimbo en el sector de consumo; América Móvil y Grupo Televisa en telecomunicaciones; así como a las instituciones bancarias de mayor tamaño y fintechs en el sector financiero.
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