El desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) no puede entenderse sin la convergencia de dos grandes vectores tecnológicos, representados por el sector de la información (infotech) y el de la energía eléctrica (electrotech). Ambos han evolucionado de manera paralela hasta electrificar el sistema energético global, impulsando renovables, almacenamiento en baterías y nuevas formas de competitividad industrial, a la vez que el gas natural actualmente representa solo una solución provisional para la demanda energética de la IA.
De acuerdo con el análisis “The Age of the Power. How an electric revolution in information and energy is redefining power” (La era de la energía eléctrica. Cómo una revolución eléctrica en la información y la energía está redefiniendo la electricidad), elaborado por EMBER, en las últimas décadas se han llevado a cabo a nivel mundial dos revoluciones que están cambiando no solo la manera de generar y mover la energía, sino sus usos, desplazando con renovables las fuentes fósiles.
La doble revolución: información y energía
EMBER –un centro de estudios sobre energía con sede en Reino Unido– expone que la primera revolución, la digital, transformó la manera en que se almacena y transmite el conocimiento. Hoy, el 99 por ciento de la información mundial se procesa electrónicamente y el “razonamiento” (reasoning) mismo se desplaza hacia sistemas de IA capaces de aprender y decidir.

(Fuente: EMBER)
La segunda revolución, la eléctrica, se consolidó cuando la electricidad superó al petróleo como fuente energética útil en 2007. Desde entonces, la caída de costos en renovables y baterías ha acelerado la electrificación de sectores enteros.

(Fuente: EMBER)
Ambas revoluciones comparten una misma base física: el electrón. Chips, motores, sensores y electrónica de potencia conforman un conjunto tecnológico (stack) que sirve tanto para la digitalización, como para la electrificación. El resultado es una sinergia que multiplica impactos económicos y sociales.
Respecto a los combustibles fósiles como fuente de energía, el documento apunta que cada vez tienen menor disponibilidad y son menos baratos.
En particular, asegura que el gas natural es solo una solución provisional para la demanda energética de la Inteligencia Artificial y revela que su construcción es más lenta, la oferta está agotada para los próximos años y ya no resulta más barato que las energías renovables firmes.

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Factores que impulsan la IA
El documento subraya que la IA se expande gracias a tres vectores principales:
- Disponibilidad de datos masivos, que alimentan modelos cada vez más sofisticados.
- Capacidad de cómputo, potenciada por chips especializados y arquitecturas optimizadas.
- Energía barata y abundante, indispensable para sostener centros de datos y entrenamientos de gran escala.
Afirma que la electrificación del sector energético, con renovables de bajo costo y sistemas de almacenamiento, se convierte así en un habilitador directo de la IA. Sin electricidad confiable y asequible, la expansión digital sería inviable, añade EMBER.
Reducción de costos tecnológicos
El informe destaca que los costos de las tecnologías electrónicas han caído más de un 99 por ciento desde 1990. Los paneles solares, las baterías de iones de litio y los semiconductores han seguido curvas de aprendizaje que abaratan exponencialmente su producción. Esta reducción, resume, abre la puerta a aplicaciones masivas, como hogares electrificados que reducen gastos energéticos hasta en 80 por ciento; transporte eléctrico y autónomo con ahorros de 70 por ciento en fletes y movilidad urbana, y manufactura automatizada con reducciones de entre 40 y 70 por ciento en costos operativos.
Previsiones y expectativas
Según EMBER, la década actual estará marcada por algunas fricciones y, al respecto, cita burbujas de inversión, cuellos de botella en cadenas de suministro y tensiones geopolíticas. Sin embargo, hacia los años 2030 se prevé una disrupción profunda en energía, industria y defensa.
En este mismo sentido, apunta a que la IA y la electrificación convergerán para redefinir el poder económico, con China como actor destacado por su dominio en vehículos eléctricos, robots industriales y expansión eléctrica.
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