México se encuentra ante el desafío de mantener el equilibrio entre la preservación de sus principios constitucionales relativos a su soberanía energética y ofrecer certidumbre jurídica que permita sostener la arquitectura energética en la región de América del Norte, ello en el contexto de la revisión del tratado comercial TMEC.
En mayo pasado, los gobiernos de los tres países socios –Canadá, Estados Unidos y México– iniciaron las mesas de negociación bilaterales previas a la revisión formal de manera trilateral del tratado comercial, a iniciar el próximo primero de julio.
En ese contexto, en un posicionamiento en materia de energía y sustentabilidad en la revisión del tratado revelado esta semana, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) recordó que el sector energético no se encuentra agrupado en un capítulo único, sino que sus reglas se distribuyen en distintos apartados que regulan el trato de nación más favorecida, inversión, comercio de servicios, acceso a mercados y papel de las empresas del Estado, particularmente Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“En conjunto, diversos capítulos establecen principios orientados a garantizar condiciones de competencia, trato no discriminatorio y confianza para la inversión en los mercados energéticos de América del Norte”, refirió.
No obstante, también recordó que en los años recientes han surgido diversas tensiones vinculadas con la interpretación y aplicación de estas disposiciones, especialmente en relación con el papel de las empresas del Estado, las condiciones de acceso a los mercados energéticos y la evolución de los marcos regulatorios.
Estas diferencias han sido objeto de consultas formales entre los socios del tratado y previsiblemente constituirán un tema clave en el proceso de revisión del TMEC.
México, por su parte, ha asegurado que su marco jurídico en materia energética es consistente con las reglas del TMEC y que promueve la inversión para el desarrollo y la reactivación de sectores de hidrocarburos y electricidad “bajo reglas claras y transparentes”, planteó el documento.
Desde esta óptica, las decisiones regulatorias adoptadas por el Estado mexicano se ubican dentro del espacio permitido por sus principios constitucionales en materia energética y por el propio marco del tratado, asentó el Consejo.
Por lo anterior, el organismo consideró que México se encuentra ante esta disyuntiva.
“Para México, el desafío consistirá en mantener el equilibrio entre la preservación de sus principios constitucionales en materia energética y la necesidad de ofrecer condiciones de certidumbre que permitan sostener la arquitectura energética regional y el flujo de inversiones estratégicas”, afirmó.
Minerales, otro tema crítico
En su posicionamiento, el COMEXI también incluyó el tema de los minerales críticos, entre ellos, el litio.
Al respecto, expuso que Estados Unidos ha expresado preocupaciones respecto de diversas acciones regulatorias adoptadas por México y Canadá que podrían afectar las condiciones de inversión en este sector.
En el caso de México, citó que la reforma a la Ley Minera de 2022 y la reforma constitucional de 2024 que incorpora al litio dentro de las áreas estratégicas del Estado podrían limitar la participación de inversión privada y extranjera en su extracción.
Por su parte, Canadá ha reforzado los mecanismos de revisión de inversiones en minerales críticos mediante modificaciones a su legislación en materia de inversión extranjera.
Sin embargo, reconoció, los tres países han abierto espacios para fortalecer la cooperación.
“En un contexto de creciente competencia geopolítica por el control de estos insumos, la gobernanza de los minerales críticos podría adquirir mayor relevancia en la revisión del T-MEC, particularmente en lo relativo al desarrollo de cadenas de suministro regionales resilientes y a la coordinación de políticas de inversión y comercio, y al fortalecimiento de la competitividad energética e industrial de América del Norte”, añadió.
Áreas de oportunidad
En el contexto de la revisión del tratado trilateral, el COMEXI identificó tres áreas de oportunidad para cooperación entre los países socios.
Por un lado, la inversión y desarrollo de infraestructura energética en territorio nacional. En segundo término, los mecanismos de cooperación trilateral para fortalecer la seguridad energética, la competitividad regional y el uso de energías limpias, y en tercer lugar, la integración de cadenas de suministro de minerales críticos e industrias estratégicas tanto en América del Norte como, cuando resulte pertinente, con socios estratégicos complementarios.
“En estos tres aspectos, la existencia de condiciones de competencia, trato no discriminatorio y certeza jurídica para la inversión seguirá siendo un elemento central, no solo por su relevancia para los socios de México, sino también porque constituye una condición necesaria para consolidar un sistema energético regional más sólido y resiliente”, indicó.
El Conejo detectó como una oportunidad clave para la actual administración implementar de manera efectiva el marco constitucional y legal reformado en 2025 –con la publicación el 18 de marzo de la Leyes Secundarias de la reforma energética–, de modo que el sector eléctrico mexicano sea percibido por gobiernos e inversionistas de la región como un espacio viable para proyectos con certeza jurídica y trato no discriminatorio.
“El reto consiste en convertir una de las principales preocupaciones planteadas por los socios norteamericanos —las condiciones de competencia y la previsibilidad regulatoria— en una oportunidad para atraer capital y tecnología hacia proyectos estratégicos en generación, transmisión, almacenamiento e infraestructura asociada”, subrayó.
Respecto a los minerales críticos, el COMEXI consideró que más allá de la minería, uno de los espacios con mayor potencial se encuentra en desarrollar las capacidades compartidas de procesamiento, refinación y manufactura vinculadas a las cadenas de suministro ya integradas, como la automotriz y la de equipamiento para transmisión de electricidad.
Posicionamiento
Ante estos y otros planteamientos más, el COMEXI planteó cuatro prioridades estratégicas de cara a la revisión del TMEC.
- Preservar los principios constitucionales en materia energética, entendidos como el marco dentro del cual México participa en la integración regional, no como un obstáculo para ella.
- Restablecer y mantener condiciones estables para la inversión, particularmente en sectores como electricidad, gas natural, renovables, hidrocarburos y minerales críticos, donde las inversiones requeridas exigen reglas claras, procedimientos previsibles y trato no discriminatorio.
- Fortalecer la cooperación energética regional como fuente de competitividad, aprovechando la interdependencia ya existente en gas natural, electricidad, refinación, logística e infraestructura.
- Posicionar a México en la nueva agenda energética de América del Norte, vinculada con minerales críticos, manufactura limpia, infraestructura para electrificación, combustibles de bajas emisiones y tecnologías energéticas emergentes.
Para ello, el Consejo identificó como espacios de cooperación trilateral, entre otros, los mecanismos de cooperación técnica y regulatoria orientados a mejorar la transparencia, la interoperabilidad de estándares y el diálogo entre autoridades energéticas.
También avanzar en infraestructura energética estratégica, incluyendo interconexiones eléctricas, almacenamiento, logística energética, hubs energéticos y protocolos de seguridad de suministro.
“Este tipo de cooperación es compatible con las prioridades nacionales de México y puede fortalecer su papel dentro de la integración energética de América del Norte”, apuntó el posicionamiento.
Respecto a los minerales críticos, manifestó que la manufactura limpia, los combustibles del futuro y las tecnologías asociadas a la transición energética representan áreas de convergencia entre México, Estados Unidos y Canadá que pueden servir de base para una cooperación de largo plazo.
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