Petróleos Mexicanos y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana formalizaron este viernes el cierre de la negociación salarial para el periodo 2026-2027, tras acordar un incremento global del 7.5%. El paquete de compensaciones combina un aumento ordinario del 4%, un ajuste promedio del 1.5% al salario tabulado y un 2% canalizado hacia la bolsa de prestaciones, en un acuerdo que busca equilibrar las demandas de la dirigencia sindical con las presiones de liquidez y viabilidad financiera que atraviesa la petrolera pública.
Con el ajuste escalonado sobre el tabulador, la percepción directa al sueldo alcanzará un 5.5% para la plantilla sindicalizada. Este movimiento impactará en automático el cálculo de prestaciones indexadas como la prima vacacional y las percepciones por tiempo extraordinario, lo que representa un alivio para el ingreso operativo de la base trabajadora pero añade un compromiso recurrente a la estructura de costos fijos de la empresa estatal.
La resolución de la revisión salarial requirió casi dos meses de deliberación técnica y política entre las representaciones de la administración central de Pemex y la cúpula gremial. Durante el proceso, los términos del convenio fueron sometidos a consultas y asambleas en las diversas secciones sindicales del país para someter a consideración de los trabajadores el alcance real de las propuestas económicas frente al entorno operativo actual del sector energético.
Negociación entre presiones operativas y derechos laborales
El secretario general del STPRM, Ricardo Aldana Prieto, enfatizó tras la firma del convenio que el consenso alcanzado responde a un balance entre las demandas históricas de seguridad laboral y el contexto crítico que enfrenta la empresa. El líder gremial subrayó que las discusiones abarcaron desde la garantía de condiciones operativas seguras en instalaciones industriales hasta la estabilidad financiera indispensable para sostener las operaciones petroleras del país.
El cierre de las mesas salariales despeja el riesgo de conflictividad laboral dentro de las plataformas, refinerías y centros de distribución de la petrolera del Estado. Sin embargo, la efectividad del convenio estará sujeta a la capacidad de Pemex para administrar el impacto salarial dentro de sus balances contables, al tiempo que intenta mantener sus metas de producción de hidrocarburos y procesamiento de refinados durante la segunda mitad del ejercicio.
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