En Estados Unidos ya están previendo un alza en el precio de las gasolinas para las próximas semanas ahora que el petróleo a nivel internacional brincó por arriba de los cien dólares por barril.
Y es que la cruzada del presidente Donald Trump en contra de sus adversarios políticos y económicos ha alcanzado a Irán, un punto clave en el mercado petrolero internacional, empujando los precios internacionales de los energéticos a su aumento típico en tiempos de crisis.
Pero en México las cosas se pueden poner más complicadas para las finanzas públicas. Si nos atenemos a los datos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal aporta al mercado mexicano unos 929.8 mil barriles diarios (mbd) de gasolinas y diésel, de los cuales importa 256.9 mbd que representan 27.6 por ciento.
El incremento de los energéticos a nivel internacional obligará a la empresa a comprar caro y vender barato. Cabe recordar el acuerdo entre autoridades y empresarios gasolineros que obliga a mantener el precio de la Magna en no más de 24 pesos por litro. Esto se logra parcialmente con un precio menor de venta de la empresa estatal a los distribuidores.
Por otro lado, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de Édgar Amador Zamora podría comenzar a aplicar estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles automotrices luego de más de un año de mantenerlos en ceros.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, dijo hace unas semanas que ante un aumento de las gasolinas, su gobierno tiene varios esquemas para amortiguar el alza en favor de la economía de las familias mexicanas, como los estímulos fiscales al IEPS. Este impuesto representa aproximadamente 22 por ciento del precio de venta al público y es adicional al Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Ahora, no pierda usted de vista que hay marcas privadas que importan sus propias gasolinas y diésel al país. Según datos de la Administración de Información Energética del gobierno estadounidense, las exportaciones de la Unión americana a nuestro país ascienden a los 740 mbd.
Nosotros, por lo pronto, ya estamos haciendo un programa de rutas rápidas para ahorrar gasolina. No vaya a ser la de malas.
Inversiones a la expectativa
Si hay algo que ha caracterizado la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es la expectativa. A diferencia de su predecesor, la mandataria federal está tratando de balancear la política estatista con base en principios ideológicos con una apertura a inversiones privadas necesarias para el desarrollo económico y social del país. Y eso requiere de cambios fundamentales en las reglas del juego que, por supuesto, tienen a más de uno tamborileando los dedos en la mesa.
Le decimos lo anterior porque la presidenta anunció la semana pasada que “pronto” su gobierno –a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de Emilia Calleja Alor— dará a conocer las empresas y los proyectos renovables seleccionados bajo el nuevo esquema de inversiones mixtas.
La jefa del Ejecutivo federal dijo en un tono sorprendido que se esperaban unas 30 propuestas, pero se recibieron alrededor de 300.
Si bien aún persisten algunas dudas del lado privado con respecto a la política energética desde 2018, lo cierto es que –hay que decirlo– hay capitales que a pesar de todo están a la espera de la luz verde para invertir en el país.
De manera inmediata también está pendiente la publicación de la segunda convocatoria para los proyectos prioritarios de interconexión al Sistema Eléctrico Nacional que ya lleva sus buenas semanas de retraso.
Sin embargo, también hay que subrayarlo, debe reconocerse el esfuerzo de la actual administración por tratar de conciliar dos visiones antagónicas.
La paciencia también es una virtud.
México se suma a la Economía Circular
Y hablando de expectativas, está por publicarse el Reglamento de la Ley General de Economía Circular, documento que definirá los “cómos” de lo que establece la Ley promulgada apenas el 19 de enero de este año.
La economía circular y el reciclaje son factores que no solo competen a las grandes empresas, sino que deben involucrar al total de los sectores sociales, ya que todos en mayor o menor grado producimos desechos.
La nueva legislación contempla, así, a los llamados “pepenadores”, esas personas que van por la calle recolectando plásticos, latas y otros desechos que todos dejamos por ahí. Su inclusión es reconocerlos como elementos fundamentales en el proceso de reciclaje y muestra el alcance integral de la legislación.
Asimismo, según indicaron especialistas la semana pasada durante la Maestría en Negocios Sostenibles por parte de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, promoverá el financiamiento “verde” para proyectos destinados a cumplir con los principios de circularidad y de gestión establecidos en la Ley.
Con la nueva regulación, México se incluye en la lista de países y regiones que ya cuentan con una legislación dirigida específicamente a la economía circular, como la Unión Europea y países de América Latina, como Chile, Colombia y Perú.
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