Hoy en día, una interrupción eléctrica ya no significa solamente perder producción durante algunas horas, sino afectar cadenas de suministro, poner en riesgo la experiencia de los clientes, comprometer indicadores financieros, objetivos de sostenibilidad e incluso la reputación de la organización.
Debido a esto, en la actualidad al hablar de energía se habla de productividad, seguridad, competitividad y, sobre todo, resiliencia energética. Esta última se define como la capacidad de anticiparse, responder y recuperarse ante eventos como variaciones en la calidad de la energía, el crecimiento acelerado de la demanda, la expansión de instalaciones, modernizaciones y la integración de nuevas cargas.
“Porque al final del día una operación crítica no puede darse el lujo de detenerse y cuando cada minuto cuenta, la preparación hace toda la diferencia”, añadió Indira Cortés, Offer Marketing Specialist de Schneider Electric, durante el webinar “Energía sin interrupciones: perspectivas de expertos en operación crítica”.
En este marco, la empresa presentó su programa “Power Builder”, como parte de la campaña Build and Ready, enfocada en ofrecer soluciones estandarizadas, digitales, preparadas para entornos críticos y listas para implementarse con mayor rapidez.
Cortés explicó que esta estrategia, que Schneider Electric México y Centroamérica ha impulsado, busca acelerar proyectos, simplificar la implementación y aumentar la autonomía y resiliencia de los usuarios finales, a través de una operación más eficiente y sostenible.
Por su parte, Guillermo Valverde, líder del programa Power Builder en Centroamérica de Schneider Electric, detalló que este programa certifica a canales con alto nivel técnico y de ingeniería para realizar ensambles de equipos de potencia de media y baja tensión manteniendo su certificación y con los mismos estándares de calidad como si fueran ensamblados en la planta.
Señaló que en Schneider Electric existen dos formas de cotizar equipos de infraestructura crítica: a través de los distribuidores Power Builder, bajo el modelo Engineering to Stock (ETS), y a través del departamento de cotizaciones interno, con el modelo Engineering to Order (ETO).
En el modelo ETO, al ser un traje hecho a la medida, el producto debe ingresar al departamento de cotización, realizar verificaciones de ingeniería y todo el proceso de diseño, lo que extiende la entrega a 40 o 50 semanas.
“En cambio, en el modelo ETS, los distribuidores tienen el producto en stock y pueden satisfacer de una manera rápida las necesidades de los clientes, con soluciones que pueden desarrollarse en hasta seis semanas o menos, según la complejidad”, apuntó Valverde.
De acuerdo con el especialista, las mayores ventajas del modelo ETS frente al modelo ETO son un tiempo de entrega reducido, un precio más competitivo, mayores ingenierías de valor y más stock en los canales.
Valverde aclaró que el portafolio del programa incluye los equipos QV2 de baja tensión y SM6 de media tensión, que cuentan con líneas de producción exclusivas en la planta Rojo Gómez, lo que acelera la construcción y permite un precio competitivo a través de la plataforma MySchneider.
Por otro lado, indicó que todos los canales Power Builder tienen la capacidad de realizar ingenierías de valor para satisfacer las necesidades de los clientes, debido a que reciben entrenamiento constante en el Innovation Training Center y por parte de Schneider Electric, lo que permite que se puedan integrar todas las soluciones o productos que requiere el usuario final.
Actualmente, el programa cuenta con una red de alrededor de 12 canales Power Builder en Centroamérica, con presencia en cada país, y cerca de 32 partners en México, que pueden ofrecer soluciones con celdas QV2 y SM6.
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