La Agencia Internacional de Energía pronostica que la generación de electricidad a través del gas natural se mantendrá como la fuente principal en el mercado mexicano, al menos hasta 2030.
Actualmente, aproximadamente 60% de la energía eléctrica que se genera el país depende del gas natural, proveniente principalmente de Estados Unidos.
El organismo señala en su estudio “Electricidad 2026. Análisis y pronóstico hacia 2030”, que las energías renovables sí van a ganar terreno en la matriz eléctrica mexicana, pero desplazarán particularmente al carbón y a los derivados del petróleo como fuentes energéticas.
Además, advierte que el transporte de la energía sigue siendo un riesgo clave para la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
“Se espera que el aumento de las energías renovables reduzca la generación de energía a carbón en un promedio de alrededor del 8.5 % anual entre 2026 y 2030, y la producción basada en petróleo en un promedio del 13% anual. Por el contrario, se prevé que la generación a gas natural se mantenga estable, cerca de sus niveles de 2024, en 2030”, señala el documento.
El año pasado, la producción hidroeléctrica mejoró en comparación con años anteriores, debido a los niveles de lluvia; sin embargo, también hubo vulnerabilidades estructurales persistentes.
La agencia recordó que el año pasado se suscitó un corte de suministro eléctrico en la península de Yucatán, que afectó a más de dos millones de usuarios, que evidenció las limitaciones de la infraestructura de gas de la región desde hace tiempo y la frecuente necesidad de recurrir a la generación con diésel.
“A pesar de la adecuada capacidad instalada, la logística del combustible y la configuración de la red siguen siendo riesgos clave para la confiabilidad regional”, dice el organismo internacional.
Destaca avances regulatorios
Los avances regulatorios jugaron un papel decisivo para el sector eléctrico en 2025.
Un amplio paquete de reformas introdujo una nueva Ley del Sector Eléctrico, reorganizó la gobernanza de la empresa estatal de servicios públicos, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y consolidó la supervisión regulatoria bajo una nueva Comisión Nacional de Energía, adscrita a la Secretaría de Energía.
Las reformas aumentaron el tamaño permitido de los proyectos privados de autoabastecimiento de 0.7 MW a 20 MW, además de establecer nuevas regulaciones secundarias que abarcan la planificación, la tramitación de permisos y el desarrollo del sistema.
Estas medidas amplían significativamente el papel del Estado en el sector, a la vez que establecen límites más claros para la participación privada. Al mismo tiempo, el gobierno anunció el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE), que estipula alrededor de 29,000 MW de nueva capacidad y más de 600,000 millones de pesos en inversión.
El organismo añade que la energía limpia es una prioridad para el plan energético de México, pues planea alcanzar 45% de la capacidad total para, aunque la confianza de los inversores podría depender de la implementación del nuevo marco.
El mercado de capacidad también se reformó para introducir zonas subregionales, mejorar las señales de inversión local y alinear mejor la suficiencia de recursos con las necesidades regionales, considera la Agencia.
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