Es probable que Pemex y Petrobras sean los dos ejemplos más distantes de cómo conducir una empresa estatal petrolera. Al menos los resultados así lo revelan.
Petrobras ha ido incrementando su producción casi al mismo tiempo que Pemex ha visto la suya decrecer. Petrobras apostó por aguas profundas y ultraprofunas mientras que, al menos en el sexenio pasado, México abandonó las tareas de exploración y producción, bloqueando a los privados y desinvirtiendo en lo público, para enfocarse en una actividad que le garantizaba pérdidas: la transformación industrial.
Desde ese punto de vista, hay quienes ven en el Memorando de Entendimiento firmado recientemente entre Pemex y Petrobras la ausencia de compromisos de inversión como una limitante. Sin embargo, el propio alcance del acuerdo permite una lectura distinta: la construcción de un marco formal para identificar, evaluar y desarrollar oportunidades conjuntas en áreas donde ambas empresas pueden aportar capacidades complementarias.
Si vamos a aprender de lo que Petrobras ha hecho bien en estas décadas, si estamos dispuestos a aplicar las metodologías que hacen que Petrobras gane dinero, para que Pemex deje de perder, creo que es una buena noticia.
Porque no solo debe ser una apuesta tecnológica, donde Petrobras ha sido exitoso, sino tambíen en asuntos administrativos que permitan emular el éxito de la empresa brasileña.
Claro que sería ideal tener contratos, pero el memorandum no puede empezar por ahí, apenas se tendrán los intercambios de información. No se trata de firmar contratos por firmar, sino saber en dónde puede funcionar. No es un punto de llegada; es un punto de partida. La relevancia del instrumento debe estar en abrir canales de colaboración estratégica y técnica entre dos de las empresas energéticas más importantes de América Latina.
A mi parecer, hay que decirlo, esto es un cambio en la política energética con respecto al gobierno pasado: a diferencia de cerrarse, ahora abrirse. Cambio que se dio ya en el sector eléctrico y ahora parece darse en el sector hidrocarburos. ¿Será el inicio de una nueva era?
“Esto es un cambio en la política energética con respecto al gobierno pasado: a diferencia de cerrarse, ahora abrirse”.
Hay un punto que además me parece clave: Distintas ONG cuestionaron en el pasado la falta de compromiso en temas como desempeño ambiental y climático de parte de Pemex. Hasta donde pude ver, el documento incorpora temas de eficiencia energética, captura de carbono, combustibles con menos emisiones, pero muy importante, seguridad operativa y protección ambiental, que han sido las mayoes quejas en los ultimos meses. Si el acuerdo entre Pemex y Petrobras nos ayudará a tomar medidas que eviten lo que ha sucedido y se ha agravado en los ultimos años, creo que tenemos algo de ganancia.
Esperemos que sea un aviso de cambio, y un cambio para bien.
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