¿Qué opinión tiene usted del discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su celebración del día de ayer por los dos años de su gobierno?
Ante la nación, la mandataria presumió la reducción de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) en 20 mil millones de dólares, además de que el volumen de procesamiento de crudo en el Sistema Nacional de Refinación alcanzó el millón 300 mil barriles diarios. De hecho, Pemex reportó la semana pasada un millón 67 mil barriles por día con cifras a abril y la producción de crudo en marzo apenas llegaba a un millón 270 mil barriles, pero nosotros no queremos pensar mal.
Ciertamente ninguna administración en la historia del país ha salido ante el pueblo para contar lo regular, o en algunos casos, lo no tan bien que van las cosas.
Más allá de lo anterior, de acuerdo con las calificadoras, recientemente Fitch Ratings y Moody’s, la petrolera ahora bajo el mando de Juan Carlos Carpio Cosío mantiene una nota baja, principalmente por su alta dependencia de los apoyos financieros que le provee el gobierno federal y que, según prevén, continuarán. Y el soberano también se mantiene en alto riesgo exactamente por la misma razón.
Independientemente del aspecto operativo, es evidente que Pemex no es financieramente viable, por muy rescatada que esté, algo de lo que no habló la presidenta el día de ayer.
Recursos europeos, ¿decisiones soberanas?
La reciente firma del memorándum de entendimiento entre México y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) demuestra que el gobierno va con todo para avanzar en la Transición Energética en el país.
Son 150 millones de euros –unos 3 mil millones de pesos– para el Banco de Comercio Exterior (Bancomext), más el memorándum que impulsará las inversiones europeas en el sector de las energías renovables en México.
¿Qué llama la atención de este acuerdo bilateral? Bueno, que el BEI dará adicionalmente asistencia técnica al gobierno mexicano, en la persona de la Secretaría de Energía, para identificar los proyectos en los que se canalizarán las inversiones, esto con la intención de generar los beneficios tangibles para las personas y empresas mexicanas, según explicó Nidia Calviño, la presidenta de la institución financiera europea.
Cabe recordar que la nueva administración federal a cargo de Claudia Sheinbaum Pardo introdujo la figura de la planeación vinculante para determinar dónde, cómo y cuándo se desarrollan en el país los proyectos de infraestructura, principalmente energética.
Dicen que el paga manda, por eso suponemos que la “asesoría técnica” por parte del BEI tendrá gran peso en las decisiones de los proyectos. Nosotros, por nuestra parte, esperamos que el objetivo final, que es justo el beneficio de las personas y empresas, se cumpla, más allá de criterios de otra índole.
Los oídos sordos de Trump a la industria automotriz
Una ocurrencia más del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, podría tener consecuencias en la industria automotriz.
En pleno curso de las mesas de negociaciones bilaterales con sus socios comerciales, México y Canadá, previas a la revisión trilateral que comenzará a partir de julio, al mandatario norteamericano le llegó la gran idea de exigir que al menos 50 por ciento del contenido de un vehículo fabricado en la región de América del Norte tenga origen en su país. Así nomás.
Lo anterior, expuso, es para que los fabricantes de Estados Unidos se beneficien de aranceles más bajos… Aranceles de 25 por ciento que el mismo Trump impuso desde el año pasado.
De acuerdo con analistas, de aprobarse la propuesta, obligaría a que los armadores en territorio norteamericano adquirieran al menos en esa proporción las piezas y los componentes de proveedores internos, dejando fuera a los proveedores instalados en Canadá y México, desconfigurando las cadenas de suministro de la zona.
Según la industria en México, en 2025 la inversión en el sector automotriz recibió inversiones por 9 mil 263 millones de dólares, la mayor parte para el segmento de las autopartes y otros componentes.
Las autopartes en particular no es un sector menor, ya que representa alrededor de 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Para dar una idea, la industria cervecera del país representa ese mismo porcentaje del indicador.
Pero no solo eso. El presidente Trump, además, prestó oídos sordos a la industria automotriz de su país. A principios de mayo de este año, los empresarios de este sector pidieron al mandatario que no tocara justamente el tema automotriz en las mesas bilaterales del TMEC y que lo mantuviera como está. Le advirtieron que afectaría la producción, los empleos y, sí, las cadenas de suministro en la región.
¿Qué dirá el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubón?
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