Hace unas dos semanas, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que ya está listo el estudio sobre el famoso fracking en el que –ya ahora– están puestas las esperanzas de su administración para reducir las importaciones de gas natural y alcanzar la soberanía en este energético. Ojalá pudiéramos ver el documento esta semana.
Ahora, como usted recuerda, el estudio está a cargo del Comité Técnico-Científico, un grupo conformado por académicos e investigadores de diversas instituciones públicas y de enseñanza superior en un amplio abanico de especialidades, todos convocados por el gobierno federal a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) que lleva Rosaura Ruiz Gutiérrez.
Y es que se ha sabido que la mandataria ha puesto a Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía; a Édgar Amador Zamora, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; a Elizabeth Mar Juárez, directora general del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), y ahora a Juan Carlos Carpio Fragoso, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), entre otros de sus muchachos, para que le piensen bien cómo atraer inversiones y tecnologías extranjeras porque, pues, nuestra petrolera del pueblo ya no tiene ni para pagar por el papel del baño.
Aquí lo interesante sería saber qué tanto podríamos compaginar la experiencia y prácticas internacionales de las empresas de otras latitudes con los resultados del estudio del Comité de expertos.
Y no es que nosotros dudemos de las capacidades de nadie, pero desde 2018 hemos visto una notoria desconfianza gubernamental por todo aquello que huela a privado y extranjero, algo que –hay que reconocer– se ha matizado en la presente administració, así que lo deseable sería que no hubiera confrontaciones entre uno y otro lado que, al final, deriven en obstáculos que impidan el aprovechamiento de los llamados recursos no convencionales del país.
Por ello, nosotros hacemos votos por que todo el proceso se lleve a cabo sobre la base del diálogo constructivo con el mejor ánimo de cooperar para ir por ese gas, todo en condiciones óptimas y para beneficio del pueblo de México. Porque ese es el objetivo, ¿o no?
Convocatorias, ¿en las rodillas?
Dicen que “No hagas cosas buenas que parezcan malas”. Hoy en día nadie puede negar el enorme cambio que hay de fondo, pero principalmente en la forma para la apertura del sector eléctrico a la iniciativa privada. Y es que no solo hay apertura, sino también diálogo.
Le comentamos esto porque desde que se lanzaron las convocatorias para la participación de los privados en proyectos de electricidad, trátese de los calificados por el gobierno como estratégicos, o de los de desarrollo mixto, se han llevado a cabo modificaciones, dos en la primera y tres en la segunda. Gracias al diálogo con los privados, los términos de ambas han ido teniendo ajustes que han permitido la participación de un mayor número de interesados, entre otras ventajas.
Lo anterior contrasta con el sexenio pasado cuando se hacía ver un error y el gobierno se radicalizaba en mantenerlo, sin discusión.
Así que se agradece que ahora prevalezca el diálogo y la conciliación que se traduce en cambios, pero…
¿No sería mejor tener este diálogo abierto antes de lanzar las convocatorias para no tener que ir haciendo tantas modificaciones cuando ya han sido emitidas?
Y no es que pensemos que las modificaciones no tengan sentido, al contrario, pero algunas algunas de ellas resultan francamente obvias.
Esto evitaría que los documentos parezcan hechos sobre las rodillas –porque sabemos que no es así–, pero tanto cambio da esa impresión. Es solo sugerencia.
Un Cantarell transparente
Ya lo supo usted. Petrobras ayudará a nuestra Pemex a explorar y, eventualmente, aprovechar los recursos del otrora abundante yacimiento petrolero y gasífero de Cantatell, con toda la experiencia que la brasileña tiene en su haber.
La tarea no es fácil, según nos cuentan, porque la intención no es explorar el yacimiento como tal, sino lo que hay debajo de él; es decir, en las capas inferiores.
Cantarell se ubica en las llamadas aguas someras, con un tirante de agua de entre 30 y 100 metros aproximadamente al lecho marino, pero para llegar a los hidrocarburos hay que perforar otros 3 mil metros en promedio.
Petrobras aportará el conocimiento y la técnica en este tipo de yacimientos, suponemos que con el apoyo tecnológico de otros prestadores de servicios de talla internacional. Pemex, por su parte, pues dirá más o menos por dónde perforar.
Algunos curiosos nos han comentado que sería interesante echar un ojo al contrato, una vez definido en su totalidad y firmado por ambas partes, para conocer cómo quedará el reparto de las obligaciones y, sobre todo, de los beneficios de este proyecto en conjunto.
Ya sabe usted que no faltan las mentes malpensadas y sospechosistas que al punto empiezan a decir que estos asuntos no se transparentan y resulta que el pueblo ya no se enteró a dónde fue a dar el petróleo mexicano.
Para evitar habladurías, en nuestra humilde opinión, sí sería conveniente que Pemex y todos los involucrados hicieran públicos los documentos firmados para esta aventura petrolera que, al margen de todo, tiene potencial de beneficios para brasileños y, por supuesto, mexicanos. Es consejo.
Transporte y Logística
Tecnología e Innovación
Sustentabilidad
Responsabilidad Social
Crisis Climática
Pobreza Energética
Revista

Infografías













