El costo hacendario para contener la volatilidad de los precios de los combustibles en el mercado nacional ha comenzado a pasar factura a los ingresos del sector público.
Durante los primeros siete meses de 2026, el Gobierno Federal ha dejado de percibir un estimado de 47,300 millones de pesos por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a la gasolina y el diésel, de acuerdo con cálculos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
La dinámica recaudatoria se cayó a partir del cierre del primer trimestre de este año, en contraste con lo ocurrido el año previo.
Durante 2025, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no requirió la activación de estímulos fiscales para amortiguar el precio de las gasolinas, lo que le permitió captar 444,357.1 millones de pesos por IEPS de combustibles, aun cuando la cifra se ubicó un 6% por debajo de lo programado en la Ley de Ingresos.
Sin embargo, el escenario cambió a partir del 21 de marzo de 2026, tres semanas después del inicio del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
Ante la presión en las cotizaciones internacionales del petróleo, la SHCP retomó los apoyos fiscales semanales sobre las cuotas del IEPS con el objetivo de contener la transmisión del choque externo a la inflación al consumidor.
La tendencia se ha intensificado durante julio y agosto, observándose un impacto persistente sobre el diésel que continuará presionando el margen fiscal en el segundo semestre del año.
Volatilidad internacional y compromiso de precios elevan el costo hacendario
La contracción en los ingresos tributarios se deriva de los acuerdos de contención de precios establecidos por la administración federal con los permisionarios del sector gasolinero.
Bajo este esquema, la gasolina regular se mantiene acotada en un nivel de 24 pesos por litro, mientras que para el diésel se estableció un tope de 27 pesos por litro a partir de abril de este año. Para mantener dicha referencia en las estaciones de servicio, la Secretaría de Hacienda absorbe las variaciones del mercado mediante el ajuste semanal del estímulo fiscal al IEPS.
El mecanismo busca atenuar el traspaso de los precios internacionales del petróleo hacia los petrolíferos de importación.
De acuerdo con las estimaciones del IMEF, el precio promedio de importación de la gasolina —que integra la cotización en la Costa del Golfo de Estados Unidos, los costos logísticos, de internación y el Impuesto al Valor Agregado (IVA)— registró un alza del 9%, al pasar de 20.4 pesos por litro en 2025 a 22.3 pesos por litro en el acumulado de enero a agosto de 2026.
El diésel presenta un comportamiento similar en sus costos de internación, pero con una mayor repercusión sobre la actividad productiva.
Margarita Pérez Miranda, presidenta del Comité de Energía e Infraestructura del IMEF, advirtió que este combustible constituye el eslabón más expuesto de la cadena de suministro al articular el transporte de carga, el sector agrícola y la actividad industrial, siendo el petrolífero cuyo valor de importación ha mostrado la mayor desviación frente a sus promedios históricos.
La especialista enfatizó que la continuidad en la volatilidad de los referentes internacionales continuará elevando la factura fiscal para las finanzas públicas.
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