Hoy en su primer día formal como director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), seguramente Juan Carlos Carpio Fragoso llegará a su nueva oficina en el piso 45 de la Torre Corporativa de Marina Nacional 329, en la Ciudad de México, pensando en cómo remediar las maltrechas finanzas de la empresa de todos los mexicanos.
De hecho, él ya las conoce, pues justo hasta la semana pasada era el director de Finanzas de Pemex, así que sabe al dedillo los pesos y centavos que tiene, lo que debe, lo que cobra, lo que recibe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de Édgar Amador Zamora y lo que le devuelve a esa dependencia.
En su plus, además, está su cercanía con la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, y de la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ya que vienen en equipo desde que la ahora mandataria federal fungía como jefa de Gobierno de la capital del país en el sexenio pasado.
Más allá de las capacidades y desempeños, las relaciones políticas son las que determinan los resultados y, en ese aspecto, Carpio Fragoso parece que entra con pie derecho a timonear el barco.
¿Pero qué hay de la operación? Según nos comentan, su antecesor, Víctor Rodríguez Padilla, habría reconocido ante allegados que la gestión de Octavio Romero Oropeza en el gobierno anterior habría llevado a la empresa estatal a la debacle en sus finanzas y en sus operaciones, que derivarían en deterioro en infraestructura, producción y deuda. A la salida de Rodríguez Padilla se comentó que, aunado a eso, se encontró con grupos internos antagónicos en permanente lucha, además de lealtades fuera de la compañía. En fin, una olla de grillos.
Entonces, ¿cómo le hará el nuevo director general para elevar una producción de crudo que por ahora está en apenas 1 millón 273 mil barriles diarios; accidentes frecuentes con costos materiales y en algunos casos en vidas; una deuda financiera por 79 mil millones de dólares que no se le ve futuro; pérdidas recurrentes un trimestre sí y otro también, y adeudos a proveedores que, de carambola, van matando la industria de los hidrocarburos en el país, por mencionar unos pocos “problemillas”?
En este sentido, Carpio Fragoso tendrá que evaluar la permanencia o no de los titulares de cada una de las divisiones de la empresa, ahora integrada verticalmente. ¿Contará experiencia y preparación, o predominará el criterio político? Es pregunta.
Onexpo prende las alarmas
Si una cosa dejó la reciente reunión nacional de empresarios gasolineros del país es que cada vez les cuesta más generar valor y sostener el negocio con los topes máximos al precio de venta al público de los combustibles. Pero no es lo único.
Como usted supo, la semana pasada se llevó a cabo la Onexpo 2026, Expo & Congreso en Mérida, capital de Yucatán. En el evento que reunió a los empresarios del ramo de todo el país, el presidente del organismo, Enrique Felix Robelo, la cantó claro: los límites operativos se vuelven muy complicados e insostenibles, por lo que solicitó al gobierno federal a nombre de la industria mecanismos compensatorios.
Sin embargo, no solo se trata de la llamada “estabilización” del precio de la gasolina regular tipo Magna y del diésel, sino que se agregan nuevos marcos regulatorios, presiones sobre los márgenes de ganancia, exigencias en cambios tecnológicos, regulación ambiental más estricta, retos en seguridad pública, combate a la informalidad y una larga lista. En una palabra, dijo el empresario sonorense, ya no deja ser gasolinero.
Y es que a pesar del tono triunfalista del gobierno federal, la realidad es que el buen ánimo hacia la política de control de precios, al parecer, se está desinflando, algo que es más notorio en el caso del diésel. La propia Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) que lleva Iván Escalante ha reconocido que luego del acuerdo firmado entre autoridades e industria a principios de año, solo 31 por ciento de las gasolinerías se ha adherido. Y hay algunas estaciones que de plano han dejado de vender este producto para no tener pérdidas. Sí, generando con ello desabasto en ciertas partes del país.
Este tema sin duda seguirá dando de qué hablar. Mientras tanto, nosotros nos preguntamos, ¿quién gana y quién pierde con estos pactos? ¿Y socialmente cuánto cuestan?
Proyectos estratégicos y credibilidad
Donde sí están metiendo el acelerador es en el sector eléctrico. A pesar de algunos retrasos en la publicación de algunas normatividades y convocatorias, la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, y la directora general de la Comisión Federal de Electricidad, Emilia Calleja Alor, traen marcando el paso a sus muchachos para preparar el terreno para las inversiones, principalmente en energía renovable.
La semana pasada, la Sener lanzó la convocatoria para atraer a la voz de ya a los interesados en los llamados proyectos estratégicos de generación y de almacenamiento de energía, con capacidad igual o mayor a los 0.7 megawatts (MW), alineados con la planeación vinculante.
En esto destaca que, justo de hoy en ocho, inicia la etapa para registrar las manifestaciones de interés y las solicitudes de estudios de interconexión a la Red Nacional de Transmisión y de conexión a las redes de distribución, según el caso, así que usted tiene esta semana para preparar toda la documentación requerida. El plazo vence el 25 de agosto.
Esperemos que esta convocatoria logre recuperar la credibilidad en la autoridad para que se consoliden las necesarias inversiones en el sector eléctrico, como hemos insistido, algo que se perdió durante el sexenio pasado. ¿Se podrá? La pelota está en la cancha de Luz Elena González y su equipo.
Transporte y Logística
Tecnología e Innovación
Sustentabilidad
Responsabilidad Social
Crisis Climática
Pobreza Energética
Revista

Infografías














