Decían las abuelas que es poco el amor y desperdiciarlo en celos, un refrán que muy bien podríamos aplicar a las exportaciones de petróleo crudo por parte de la empresa del pueblo.
Entre los ceses al fuego y los regresos a los bombazos entre Estados Unidos e Irán, los precios internacionales del crudo han tenido una notoria tendencia a la baja en las últimas semanas. Dentro de la tragedia que siempre implica un conflicto armado, se presentó lo que algunos llamaron la “fiesta de los precios altos del petróleo”, con los consecuentes ingresos adicionales para los países exportadores. Como usted sabe, llegaron a superar los 110 dólares por barril, incluida la mezcla mexicana de exportación.
Pero México no se subió a la ola. Al contrario, continúa con su tendencia a la baja en la producción y, por tanto, en los envíos al extranjero de este recurso, captando cada vez menos divisas.
A pesar de que Petróleos Mexicanos (Pemex) de Juan Carlos Carpio Fragoso reportó al cierre de abril una producción de un millón 651 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos solo de la división de Exploración y Producción –a esa cifra reste usted unos 300 mil barriles de condensados–, las exportaciones llegaron apenas a los 418 mil barriles por día.
Tan solo en los últimos cinco años, los envíos al extranjero cayeron de un millón 23 mil barriles reportados en abril de 2022, unos 605 mil barriles menos, es decir, una variación negativa de 60 por ciento.
El petróleo mexicano se encuentra ya en los 73 dólares por barril, alrededor de los 38 dólares por debajo de los 110 que cotizó el 4 de mayo pasado, cuando llegó a su máximo producto del conflicto en Irán.
Esta semana, la empresa del Estado publicará sus cifras operativas correspondientes a mayo de 2026. Ahí tendremos un panorama un poco más certero sobre el desempeño de la empresa en el contexto de los precios altos. No se lo pierda.
¿Y la transparencia en el sector?
¿Sabe usted exactamente cuánto petróleo crudo produce Pemex? ¿O cuántos barriles de condensados producen las empresas privadas en México? Bueno, nosotros tampoco.
El tema es que desde la desaparición de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), ésta y la mayor parte de la información acerca del sector de exploración y producción de petróleo, gas y condensados de forma detallada desapareció. Y solo por mencionar este subsector energético.
Desde mediados de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, estos y otros datos se fueron restringiendo incluso todavía vigente ese organismo, situación que comenzó a dificultar el seguimiento de la industria petrolera del país.
Es cierto que Pemex religiosamente publica cada mes sus datos, pero la metodología suma los condensados al crudo ligero, por ejemplo, así que el reporte no es sobre crudo y condensados, sino sobre “hidrocarburos líquidos”.
El Sistema de Información Energética de la Secretaría de Energía (SIE-Sener), por su parte, presenta información incompleta y/o desactualizada. Y eso que unas 18 instituciones y organismos públicos participan en su alimentación.
El sexenio pasado se caracterizó lamentablemente por la opacidad en el manejo de información pública, mientras que la presente administración ha dado señales de un cambio en este aspecto, aunque en algunas ocasiones no parecería ser una prioridad.
La Transparencia y la Rendición de Cuentas, sin duda, son pilares fundamentales de las democracias modernas. Y el sector energético no es la excepción.
Migraciones, gobernanza y mercado eléctrico
¿Es usted un generador de energía eléctrica en el esquema de autoabastecimiento o de cogeneración eficiente que obtuvo su permiso y firmó contrato bajo la extinta Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica (LSPEE)?
Si es así, apúrese porque el viernes de la semana pasada comenzó el plazo de tres meses para que usted registre su manifestación de interés ante la Secretaría de Energía de migrar voluntariamente al autoconsumo o al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Bueno, eso de voluntariamente es un decir porque en realidad todos aquellos que están bajo estos dos esquemas lo tienen que hacer, ya que la nueva Ley del Sector Eléctrico lo mandata sí o sí.
Aquí lo que llama la atención es que, según los Lineamientos para ello, publicados el pasado 18 de junio, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) también deberán hacer su migración, pero el documento firmado por la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, recuerda a la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Juan Carlos Solís y al Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) que en el proceso deberán tomar en cuenta que nuestras dos empresas estatales tienen la prevalencia en el sector eléctrico y relevancia en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). No confundirse, no son cualquier empresa, se podría interpretar.
Eso sí, más adelante la Sener aclara que, una vez que Pemex y CFE hayan adquirido el carácter de Participantes del Mercado, sí deberán cumplir con las obligaciones establecidas en la normatividad que les sea aplicable.
Aquí es donde se pondrá a prueba la gobernanza que tienen ambas empresas públicas y el propio Estado mexicano, esto es, hasta dónde este último es capaz de regularse a sí mismo con responsabilidad en un contexto en el que, por ley, tiene la prevalencia y mayores ventajas que su competidores. ¿Podrá?
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