Al parecer, la refinería Olmeca ya se está integrando al modelo del Sistema Nacional de Refinación y no para bien.
Esta obra emblema, insigna y triunfalista de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador ha sumado dos percanses en menos de una semana y el tercero en lo que va del año. Este domingo fue un derrame de crudo y antes una explosión que cobró la vida de cinco personas. El mismo problema que enfrentan las demás refinerías con las que cuenta el país, ya que no se va un año sin que suceda algo.
Además de las pérdidas en vidas, heridos, daños patrimoniales y medioambientales, lo grave está en que no hay autoridad que logre prevenir, tantos incidentes, sancionar a los responsables (nunca hay) y poner un alto definitivo.
En cambio, el discurso siempre es el mismo una vez que ha habido una desgracia: “Hay coordinación y comunicación permanente con…”, “Se atiende el incidente y se activaron los protocolos…”, “Se investiga la causa raíz (término raro)” y cosas parecidas. En el peor de los casos, se trata desde el discurso de minimizar las consecuencias y, si se puede, echarle la culpa a otros.
En realidad lo que debe hacerse es prevenir que estos sucesos ocurran y aplicar las sanciones que deriven de las investigaciones, en caso de que verdaderamente las haya. Y aquí es justo en donde se percibe la ausencia de la autoridad. La Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos, conocida más como ASEA, ha demostrado que no tiene ninguna intención de tocar a la empresa petrolera estatal, a pesar de que en su nombre lo lleva: Seguridad Industrial.
La ASEA surgió como un nuevo organismo en el contexto de la reforma energética de 2013-2014, pero al parecer los 156.7 millones de pesos contemplados en su presupuesto para este año no son suficientes para intervenir en los accidentes de Pemex que suceden hoy sí y mañana también.
Por cierto, la Agencia oootra vez tiene nueva titular, se llama Andrea González Hernández, abogada y, como su predecesora, viene de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
México llega tarde a la fiesta de los petroprecios
El precio del petróleo mexicano cerró la semana pasada en 99.21 dólares por barril, una cifra nada despreciable considerando que México aún exporta este insumo. Como usted sabe, este incremento es debido a un convulsionado mercado internacional por todo el conflicto bélico que hay por ahí.
El problema es que México llega a esta coyuntura en un momento en que su producción de petróleo crudo va en franca decadencia que arrastra a la exportación del energético, resultando en menor ingreso de divisas, esto derivado de una mala política petrolera heredada del sexenio anterior, cuando Pemex dejó de invertir justo en exploración y extracción de hidrocarburos.
Lejano quedó ese 2021, por ejemplo, cuando la empresa de todos los mexicanos promedió por arriba del millón de barriles diarios en exportaciones, reportando ingresos por unos 24.4 mil millones de dólares, con un precio promedio no tan alto, de entre 65 y 69 dólares por barril.
Ahora, las exportaciones apenas llegan a los 300 mil barriles diarios en el mejor de los casos y el 2025 cerró con ingresos de casi 13 mil millones de dólares.
De seguir el conflicto internacional, con precios altos por encima de los 110 dólares por barril, es probable que en su próximo informe operativo y financiero, la empresa bajo el mando de Víctor Rodríguez Padilla presuma una recuperación en sus ventas, pero será este elemento externo lo que beneficiará a México, no el desempeño de la petrolera.
Lo que sí es que México está perdiendo una excelente oportunidad para tomar ventaja de la coyuntura. Por eso, consideramos, siempre hay que estar preparados.
Bienvenidos los nuevos modelo de contrato de interconexión eléctrica
Una buena nueva salió la semana pasada, aunque solo los enterados tomaron nota de ella. La Comisión Nacional de Energía (CNE) de Juan Carlos Solís Ávila publicó el nuevo modelo de contrato de interconexión de centrales de generación eléctrica y de conexión de sistemas de almacenamiento de energía y de centros de carga.
Llega en buen tiempo ahora que el gobierno federal –a través de la Secretaría de Energía de Luz Elena González Escobar, y la Comisión Federal de Electricidad bajo la Dirección General de Emilia Calleja Alor– está impulsando los proyectos prioritarios, una deuda con el sector desde la administración anterior, y los proyectos de desarrollo mixtos.
Si bien estos dos eventos no han avanzado al ritmo que la industria esperaría, la publicación de los nuevos modelos de contrato otorgan por sí mismos mayor certeza jurídica para los nuevos proyectos, o aquellos que ya estaban en la fila esperando su permiso de interconexión o conexión.
Eso da una palomita.
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