¿Recuerdan “La Isla de Gilligan”, queridos lectores? Es un programa de televisión, transmitido entre 1964 y 1967, cuando algunos de ustedes no eran siquiera una ocurrencia en la mente del Creador. Para los que no sepan de ella o, por el paso de los años atroces ya no la recuerdan, este programa trataba sobre las vidas de unos náufragos que llegan arrastrados por la corriente a una isla algo cercana a Hawái. La composición del grupo de sobrevivientes es variopinta y algo rara: el capitán, un millonario, una estrella de cine, una chica buena y otros tres excéntricos más. El papel estelar lo juega un personaje muy singular: Gilligan es torpe, algo bobo, sensible, cobarde ante las pequeñas adversidades, pero muy puesto a sacar la casta ante el asecho de lo fatal. Muchos de ustedes leerán estas líneas con extrañeza y se preguntarán, si con el cambio de guardia, Energía a Debate, ahora cubre reliquias del canal 5. Pues no, la que escribe invoca la “Isla de Gilligan” porque así siente México, en particular con este gobierno y más aún por los acontecimientos que, como las olas en altamar, no cesan de golpear el sector energético hasta hundirlo. “En las ...